Lunes 24 DE Junio DE 2019
Opinión

Salvación tardía e incompleta

Fecha de publicación: 17-03-18
Por: editorial

En otras latitudes, en donde soplan de forma más fuerte los vientos de la transparencia y del combate a la corrupción, limpiar el deporte de prácticas corruptas y mejorar su gobernanza es una prioridad. Desde la Unión Europea, con su Libro Blanco sobre el Deporte, hasta la firme determinación del Departamento de Justicia de EE. UU. de asegurar el cumplimiento de Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero –FCPA, por sus siglas en inglés– en la industria deportiva, cada vez más países e instituciones se suman a esta lucha. Acá en los trópicos, en donde todo funciona al revés, en lugar de unirnos a estos esfuerzos globales, pretendemos que el Congreso de la República “salve al fútbol” mediante reformas casuísticas que otorga privilegios a este deporte a costa de las demás disciplinas deportivas. Bajo la excusa de dar viabilidad jurídica a la reforma de estatutos promovida por FIFA, la reforma en cuestión limita a que otras disciplinas deportivas, que tanto lo necesitan, puedan impulsar reformas bajo los lineamientos de sus propias Federaciones Internacionales que busquen mejorar la gobernanza de sus deportes y garantizar justicia, equidad y transparencia en sus procesos eleccionarios y disciplinarios.

No debe quedar duda alguna que el deporte internacional está bajo escrutinio debido a problemas de corrupción, débiles esquemas de gobernanza y poca rendición de cuentas que ha existido en el pasado; es solo cosa de tiempo para que el resto de federaciones internacionales empiecen a impulsar reformas similares a las de FIFA con sus contrapartes locales. En esta línea, si los diputados están de verdad interesados en salvar algo, deberían generalizar a todas las demás disciplinas el trato que la Iniciativa 5421 otorga al fútbol nacional. O bien, que la CDAG haga lo que tuvo que hacer ocho meses atrás: emitir un dictamen acerca de la validez de los estatutos aprobados en julio del 2017. No existe otra forma de establecer la validez constitucional de la reforma a Ley del Deporte que se hizo el año pasado con el mismo objetivo; mientras esto no se dilucide, tampoco hay razones para enmendar otra vez la misma ley en el mismo sentido. En caso contrario, mejor sería que no hicieran nada y que, como lo expresara un polémico diputado hace unos días, recomendarán “a CDAG y la FEDEFUT… que convenzan a la FIFA que la FEDEFUT puede adaptarse a sus exigencias sin intervención alguna de leyes ordinarias (Ley del Deporte)”.