Viernes 6 DE Diciembre DE 2019
Opinión

Nuestros símbolos de poder

Las feministas, con el objetivo de denunciar las injusticias y violencias contra las mujeres, propias del sistema patriarcal, hemos usado la vulva para representar nuestras potencias.

Fecha de publicación: 17-03-18
Por: Paula Irene del Cid Vargas / laCuerda

Las élites empresariales colocan iniciativas de ley para normar las consultas comunitarias y diversos proyectos privatizadores, afianzando su agenda de despojo. Mientras tanto, las empresas mediáticas provocan que la atención se dirija a la reacción de la jerarquía eclesiástica por la exposición de una vulva de piñata, utilizada por un colectivo feminista como recurso para levantar sus demandas y señalar la impunidad con que se trató la quema de 56 niñas que se rebelaron por las violaciones sexuales y maltratos sufridos bajo tutela del Estado, de la que solo 15 se pudieron salvar.

En otros tiempos y lugares, vulvas y triángulos púbicos se dibujaron en cuevas y muros para simbolizar lugares sagrados. En fachadas de iglesias y castillos de la Edad Media, en Gran Bretaña e Irlanda, se encuentran las ‘Sheela na Gig’, tallas de mujeres con distintas posturas que muestran una vulva exagerada, colocadas para proteger de los malos espíritus y preservar su salud. También hay figuras precolombinas en la cultura Mochica de Perú, de mujeres mostrando sus vulvas sin ninguna vergüenza.

El taoísmo, sistema chino de sanación y espiritualidad, nombra a la abertura vaginal puerta de jade; al clítoris, perla negra y a la zona donde se encuentra el útero y los ovarios, palacio ovárico. La mayor fuente de energía sexual o ‘chi’, es la responsable de nuestra salud y vitalidad.

Para quienes no lo sepan, la vulva se compone de: labios mayores, labios menores, pliegues pequeños e interiores; el clítoris, con sus ocho mil terminaciones nerviosas, cuya única función es proporcionarnos placer orgásmico, solo podemos observar su capucha y su cabeza. Luego tenemos el orificio uretral y más abajo, la abertura de la vagina, conducto fibromuscular elástico por donde nacemos y por el cual sale nuestro flujo menstrual; el perineo, zona que se extiende entre la abertura de la vagina y el ano. Además, tenemos cuatro diminutos orificios, dos que corresponden a los conductos que se le llaman glándulas parauretrales o de Skene, por los cuales eyaculamos un líquido en cantidades variables, antes, durante o al final de una relación sexogenital, generando otro tipo de placeres; también están las glándulas lubricantes o de Bartolino, que nos
humedecen cuando estamos excitadas.

Los procesos de acumulación de riqueza, se logran con base en el despojo de bienes y de la fuerza de trabajo de las personas. Las mujeres, con nuestras capacidades de reproducción biológica y social, hemos sido fundamentales para ello, por lo que hay un interés económico y político en controlarnos con métodos violentos, como los castigos ejemplificantes, o la enajenación que nos educa en la ignorancia, aprendiendo a sentir culpa y vergüenza sobre nuestro cuerpo. La sexualidad femenina es objeto de despojo.

Las feministas, con el objetivo de denunciar las injusticias y violencias contra las mujeres, propias del sistema patriarcal, hemos usado la vulva para representar nuestras potencias, no solo para la reproducción o el placer, sino el poder político para construir el mundo que deseamos.