Jueves 19 DE Septiembre DE 2019
Opinión

La cooptación y su prevención

Al hablar de cooptación hay que saber de dónde viene y no solo en dónde terminó.

Fecha de publicación: 14-03-18
Por: Edgar Balsells

En los primeros meses de 2017 los más prominentes integrantes de la Comisión de Economía del Congreso comenzaron a introducirle enmiendas a la iniciativa de Ley de Competencia de los mercados, que es parte de una institucionalidad moderna que se viene implantando en el hemisferio occidental, a raíz de diversas regulaciones que se persiguen en el entramado multilateral de las negociaciones comerciales y financieras, tendentes a garantizar un juego justo, a manera de arbitraje de los mercados, teniendo en cuenta que pueden existir posiciones de dominio, abusos y colusión entre competidores, a efecto de defraudar al Estado, al consumidor o bien al aparato económico como un todo.

La mayoría de países latinoamericanos han venido pasando con éxito el examen de aprobación de institucionalidades nuevas, no observando mayor problema cuando de nombrar superintendentes o directores de las comisiones o superintendencias se trata. Ah pero cuando se trata de nuestro folclórico ambiente las disquisiciones son en verdad kafkianas, como una que dice que si bien junto a Cuba somos el único país que no se engalana con tal institución no importa, porque resulta imposible, de acuerdo con nuestra idiosincrasia que el Estado pueda involucrarse en tan delicado ambiente íntimo que compete a los privados y particulares. Es decir que aquí les viene guango ese dicho de que el Consumidor debe ser soberano y debe garantizarse su soberanía. Y además, todo ello es parte de un dictado constitucional, producto de una Asamblea Nacional Constituyente de corte netamente conservador que introdujo un visionario artículo antimonopolios.

Pero como por aquí abunda el ingenio leguleyo se introdujo una enmienda a la iniciativa mencionada dictando así que la Junta Monetaria del país presidirá nada más y nada menos que un pomposo Comité creado, con el nombre de Comité de Evaluación, que será el órgano encargado de: convocar, evaluar y proponer a los candidatos a Directores Titulares y Suplentes de la Superintendencia de Competencia.

El susodicho “Comité de Evaluación” se encargará además de emitir las reglas para el funcionamiento y los procedimientos de convocatoria de los miembros directores a elegir y además seleccionar a una institución de educación superior de reconocido prestigio internacional para que asesore la formulación del examen de oposición, entrevistas y otros mecanismos de selección que se aplicarán.

Lo anterior no tendría nada de extraño si la Junta Monetaria fuera un órgano eminentemente técnico, pero el de aquí es eminentemente corporativo conformado por sectores económicos representativos de las actividades que precisamente se van a regular por parte de un árbitro de la competencia. Sería entonces como elegir a un seguidor del Pirulo como árbitro de un clásico.

El vocablo latino cooptare deriva de un verbo que se refiere precisamente a completar las vacantes que se generan en una institución o entidad a través de una votación interna, alejándose lo más posible de los dirigentes estatales electos. Es por ello también que las autonomías de cualquier tipo deben ser vistas con mucho cuidado pues hasta los concejos municipales del país hemos visto estupefactos que están poblados de clanes, tribus y demás formas de organización nepotistas y despóticas como las que aún subyacen por estos trópicos tan deformados por esa extraña mezcla de “democracia representativa” y cacicazgos feudales de todo corte.

“Cosas veredes Sancho amigo”, es posible que esta columna les resbale a los más prominentes decisores y también es bien posible que la Junta Monetaria se convierta en el mandamás de este proceso, pues sabemos que se juegan miles de millones de dólares en las regulaciones económicas. Pero valga entonces la reflexión para advertir que al hablar de cooptación hay que saber de dónde viene y no solo en dónde terminó.