Martes 18 DE Septiembre DE 2018
Opinión

El rincón de Casandra

Belice: Consulta Popular

— Jacques Seidner
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Al celebrarse la Consulta Popular para decidir si nuestro diferendo con Belice se lleva a la Corte Internacional de Justicia, y en el caso de que el resultado del referéndum previsto fuera en ambas naciones afirmativo, la probabilidad posterior de ganar ante la Corte, dependerá exclusivamente de “aspectos propiamente legales” inadecuados para ser analizados por neófitos en materia jurídica –entre ellos este articulista. Pero ello no impide se debatan otras consideraciones pertinentes al tema.

Quizás no sean muchos los chapines que se sientan motivados y optimistas de que se logre ganar en la Corte –contrariamente a lo que sucede en Belice donde sus ciudadanos parecen seguros de una resolución favorable a su tesis. En lo que a Guatemala respecta, si la resolución juArídica no nos favoreciera, nuestra decepción pudiera ser mitigada –en oposición a la intensa frustración de los beliceños en caso similar– ya que ni nuestro territorio ni nuestras condiciones de vida cotidiana cambiarían ante tal eventualidad frente al caso de los beliceños cuya vida se transformaría de pe a pa. Ultimadamente obtendríamos en toda eventualidad una frontera terrestre segura con Belice, lo que significaría, no solamente prescindir de la “línea de adyacencia”, sino también mejorar la calidad y seguridad de vida de nuestros compatriotas residentes cerca de ella. Además, un acuerdo definitivo incrementaría nuestras posibilidades de intercambio comercial con Belice sumado ello a alguna negociación para mayor libertad de movimiento de las poblaciones fronterizas entre sí, quizás a la larga la eliminación total de visas de internación. La delimitación marítima Guatemala/Belice, que también se confiaría a la Corte, sería provechosa para Guatemala, si bien, para ser plenamente útil, esta deberá completarla otra, Guatemala/ Honduras, ya que ambas delimitaciones son necesarias para determinar nuestros espacios marítimos definitivos en el Caribe así como las condiciones exactas de navegación, pesca y eventual explotación petrolera en el Golfo de Honduras y plataforma continental.

Por el contrario si la Corte acogiera –poco probable– todas o parte considerable de nuestras reclamaciones de territorio beliceño tanto continental e insular ello nos atraería sin duda beneficios considerables pero a la vez habría eventuales dificultades en la ejecución del fallo ya que el resentimiento de los beliceños frente a tal situación inesperada produciría seguramente en ese país una reacción popular contraria y de insospechadas proporciones.

Pero no nos precipitemos. Los problemas surgidos del fallo –cualquiera que este sea– llegaran siempre puntuales a la cita. Por el momento estamos frente a la primera fase del proceso. Consulta Popular: a favor o en contra, aquí y en Belice.

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