Sábado 22 DE Septiembre DE 2018
Opinión

El Frente Ciudadano Contra la Corrupción: representatividad, diversidad y solvencia

¿Será que los canallas, sinvergüenzas y farsantes se dieron cita en un hotel capitalino para atentar en contra de la institucionalidad al apoyar abiertamente la lucha contra la impunidad y la corrupción?

— estuardo porras zadik
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Habrá quienes así lo piensan, me imagino que los mismos que no quieren que las cosas cambien en Guatemala. Sus razones tendrán. Sin embargo, hay otros que no lo creen así, pero se les hace difícil confiar en las intenciones y la genuinidad de aquellos ajenos a su sector e ideología. Pareciera que para dar un paso al frente y manifestar públicamente el apoyo a la labor del comisionado Iván Velásquez y Thelma Aldana –al frente de la CICIG y el MP, respectivamente–, y velar por la continuidad de sus logros hay que estar inmaculado y ser representativo de toda la sociedad guatemalteca. Es imposible hacer una convocatoria y lograr la participación de toda la sociedad, así como lo es lograr convocar a los líderes que representan a todos los sectores del país. Por algún lado hay que comenzar y eso fue lo que se hizo: se convocó a quienes los organizadores del Frente Ciudadano Contra la Corrupción tenían acceso, confianza y la apertura para articular una agenda mínima.

En una sociedad altamente polarizada y dividida, es sorprendente que se haya logrado la participación que se alcanzó; la que dista mucho de ser representativa de toda Guatemala. Sin embargo, no podemos ser ajenos al hecho de que empresarios, autoridades indígenas, activistas, comunicadores y académicos –muchos de ellos antagonistas y críticos el uno del otro–, dejaron por un lado sus batallas, prejuicios ideológicos e intereses individuales y sectoriales para articular una agenda mínima en apoyo a la lucha en contra de la corrupción y la impunidad, dando con ello un paso simbólico al frente. Porque eso es, un paso simbólico que nos reta a lograr que este frente se convierta en una sola voz, representativa de todos aquellos que soñamos con un país diferente.

Varios de los convocados se rehusaron a ser parte del evento, al darse cuenta con quién les tocaría compartir la tarima. Pero un caso específico vale la pena recordar: a pesar de no conocerlo, una señorita manifestó enfáticamente que si uno de los empresarios presentes formaba parte del frente ella no participaría, dejando así su silla vacía. No obstante, una de las organizadoras hizo lo que tanta falta hace en nuestra sociedad: tendió un puente y los presentó. Al conocerse, ambos participaron. Así se logró que la historia, las espadas ideológicas y los prejuicios no interfirieran con la agenda propuesta, sin la cual será imposible que dialoguemos y construyamos un país diferente. Todo parte de nuestra capacidad de encontrar puntos de encuentro. Si no lo hacemos, nos será imposible lograr la confianza necesaria para discutir nuestras prioridades y las de cada sector.

Una fracción de los liderazgos guatemaltecos da un paso al frente, y con este arrastran su historia. Con este paso simbólico no se debiese medir la historia de cada uno sino su decisión de ser parte del cambio. Este paso requiere de valentía y compromiso, ya que serán juzgados y condenados por su pasado y no por su voluntad de sumarse a la  lucha por un mejor país. Con este paso asumen responsabilidades, y eso es lo más importante. A los convocados, a los que participaron, a los que se sumaron y a los que están por sumarse, mi más sincera admiración y respeto.

Este frente nos brinda la ocasión de unirnos en pos del cambio, con el fin de establecer agendas que nos permitan defender nuestra institucionalidad. Debido a nuestro pasado, esto parece imposible para algunos. Sin embargo, hoy tenemos la oportunidad de escribir una nueva historia, una en la que quede bien claro de qué lado estamos y a qué le apostamos.

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