Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Urge controlar el transporte pesado

Las autoridades responsables, incluso la PDH, deben verificar que empresas, transporte pesado y pilotos cumplan con estándares mínimos para circular y trabajar.

— Irmalicia Velásquez Nimatuj
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No hay un solo día en Guatemala en que el transporte pesado no sea el responsable de muertes y heridos de seres humanos de todas las edades, que obstruya carreteras por horas o que destruya bienes públicos y privados sin que las autoridades responsables reaccionen y actúen ante las violaciones y crímenes que cometen. Es común ser testigo de espeluznantes tragedias sin que nadie se inmute, menos las empresas responsables que tienen a sus equipos de abogados para comprar al sistema de justicia y continuar generando beneficios sin importar que a su paso dejen miles de cadáveres, personas discapacitadas, huérfanos o viudas.

También es común, que las empresas privadas se aprovechen de la necesidad de trabajo que existe en Guatemala y que en lugar de abrir empleos dignos los reduzcan para aumentar ganancias y una forma es, que un solo chofer transite por las cada vez más estrechas carreteras del país con camiones de doble remolque ¿Es esto permitido por la ley? Si así actúan las empresas que pregonan “amar, confiar e invertir en Guatemala” ¿cómo lo hará el resto? Además, de míseros salarios, exigen que los pilotos realicen extenuantes viajes, de más de ocho horas. En esas condiciones ¿cómo puede un piloto reaccionar ante un imprevisto en carretera?

Patética es también la realidad en la Costa Sur en donde propietarios de los ingenios han agregado a los camiones que transportan caña otro remolque, convirtiendo este transporte en armas letales para quienes se conducen en las carreteras. Además de extractivo, el transporte cañero veda el derecho de libre locomoción a peatones y a cualquier medio de transporte estándar. Sin que nadie los controle, al contrario, los ingenios son los que controlan el uso de las carreteras principales y secundarias, son los que deciden en qué momento permiten que la población circule y además, son los que destruyen lo poco que queda de red vial.

Las autoridades responsables, incluso la PDH, deben verificar que empresas, transporte pesado y pilotos cumplan con estándares mínimos para circular y trabajar. No pueden seguir permitiendo que tragedias como las del pasado jueves enluten al país y que peatones, pasajeros y automovilistas vivan en un permanente peligro.

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