Lunes 9 DE Diciembre DE 2019
Opinión

Reinventarnos

El presidente está solo.

Fecha de publicación: 28-02-18
Por: Anabella Giracca

Hablar de soledad en política es un asunto que hay que tomar con absoluta seriedad. Quiere decir muchas cosas. Decir, por ejemplo, que el presidente arribó al “trono” sin un equipo articulado que le hiciera frente, con coherencia y eficacia, al Estado calamitoso que tenemos. Quiere decir que las compañías que eligió a la hora de ponerse la banda, eran oportunistas y equivocadas. Los tránsfugas que sumó a su flaco caudal, como una de sus primeras contradicciones (error garrafal) políticas, es un ejemplo vivo de ello. Implica que creó un Frankenstein que se ha ido desgranando por pedazos…, y ahora…, muchos aseguran que está solo.

Para implementar la añorada “nueva política”, sin duda que se requiere también de un nuevo ciudadano. Uno dispuesto a cerrar círculos y reinventar su propia cultura política. La que elija cuadros y no caudillos. Equipos y no figuras trasnochadas que abusan del teleprónter, del maquillaje, del photoshop y de los montajes con ancianos abandonados.

La ciudadanía es capaz de cerrar círculos antepasados y enterrar el presidencialismo que tanto daño le ha hecho a nuestra democracia. Donde el presidente para amándose a sí mismo y a sus dificultades íntimas, a costas de responder con entrega a su mandato. Termina comprando con nuestros impuestos carajadas personales por miles y miles (imperdonable). Cobra sueldos “bonos”. Pasa por encima de tratados y acuerdos internacionales para resolver sus problemas personales. Tal es el caso de su más equivocada acción política: Haber declarado persona non grata a Iván Velásquez en un claro conflicto de interés.

El presidencialismo los vuelve Narcisos. Pero ojo, que el narcisismo es un mal que se caracteriza por la grandiosidad, la megalomanía, el orgullo, el egoísmo y la falta de empatía.

Sí, hablar de soledad en política es cosa seria. Es saber que estamos en manos de medidas particulares a costas del bien común. Es saber que dependemos de temperamentos. Es saber que tenemos un presidente copado de sanguijuelas que se sirven banquetes de su “soledad”. Es tener que escuchar tantos discursos vacíos que tienden a verlo todo desde su ombligo. Porque, ¿está solo? La pobreza no entra, la desigualdad no entra, el hambre no entra por su ventana vacía.

Derrumbar el paternalismo, el caudillismo, el presidencialismo, el colonialismo, el clientelismo es un reto ciudadano. Aspirar a cuadros, a equipos, a ideas es nuestro mayor reto. Evaluar propuestas y fomentar el pensamiento crítico nos blindará del oportunismo, del fraude y de la inmediatez. ¡Reinventarnos es la meta!