Viernes 15 DE Noviembre DE 2019
Opinión

Elmar Rojas y su obra

Los artistas no mueren, perduran a través de sus obras de arte.

Fecha de publicación: 26-02-18
Por: José Barnoya

Conocí a Elmar Rojas en el Salón Mayor de la antigua Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de San Carlos, cuando inauguró su patética exposición de trágicas acuarelas dedicada al martirologio de Adolfo Mijangos López que el artista tituló: FITO MIJANGOS MÁRTIR. De la exposición salí con una hermosa acuarela en la que Elmar plasmó completo el drama protagonizado por Adolfo el 13 de enero de 1971: Adolfo Mijangos por el suelo, las piernas flácidas, las lentes protegiendo la visión profética, el pecho blanco a pesar de la sangre derramada, el cabello profuso ocultando el inquieto cerebro. Arriba, dos monstruos con las fauces entreabiertas mostrando dos hileras con dientes de felino; dos metralletas a su vera. A su lado, la silla, el trono desde donde lo bajaron la envidia, la incomprensión, la infamia.

Ya Elmar, junto con Marco Augusto Quiroa y Roberto Cabrera, había fundado en 1969, el Grupo Vértebra, un grupo de artistas de la plástica que, había introducido la cuestión social en la pintura.

Años más tarde para una celebración de cumpleaños de Roberto Díaz Castillo, Elmar rifó una miniatura en metal del Andasolo (Itzul), el conocido Pizote nuestro. Y fue María del Rosario, mi esposa, quien tuvo la suerte de obtener la fina escultura.

Se entristece la tarde de domingo cuando veo entre lágrimas el cuadro de Fito Mijangos Mártir y la escultura del Andasolo de nariz blanca de Elmar Rojas, y es entonces que musito: –Los artistas no mueren, perduran a través de sus obras de arte–.