Miércoles 24 DE Abril DE 2019
Opinión

¿Por qué subdesarrollados?

A pesar de tanto avance tecnológico y de todas las experiencias al alcance de todos, mantenemos leyes y sistemas equivocados que nos mantienen en el subdesarrollo.

— Jaime Arimany

Vivimos en un mundo diferente al vivieron nuestros antepasados, inclusive para los que ya llevamos más de medio siglo en este mundo moderno, pero, con una enseñanza equivocada a través de las escuelas, universidades y medios de comunicación, que penetran e influyen en la mente de la población.

Antes del siglo pasado, hubo avances importantes, como el de la máquina de vapor, inventada por Tomás Newcomen en 1712 y mejorada para poder usarla industrialmente, por James Watt en 1775, la cual evolucionó las industrias: la textil, la metalúrgica, el transporte terrestre con el ferrocarril y el marítimo al transformar los barcos de vela, para ser movidos con la fuerza del vapor; la comunicación tuvo su primer avance importante con el primer telégrafo, inventado por Samuel Morse en 1835, quien al diseñar la clave Morse, sentó las bases para toda la tecnología binaria moderna, sobresaliendo primero el teléfono, la radio y en los años cincuenta del siglo pasado, la computadora y la televisión.

Hace cien años, la mayoría vivía sin muchos de los recursos con que hoy contamos, la primera hidroeléctrica en El Zapote era muy pequeña; la planta Palín, de 723Kw autorizada por solicitud de Enrique Neutze, representante de un grupo de inversionistas alemanes; hoy tenemos en nuestro país 2.7 millones de Kw instalados. En esa época encontramos que tenían la bombilla eléctrica Thomas Alva Edison creada en 1880; la radio, de Nicolás Tesla, patentada por Guillermo Marconi 1895, inicia oficialmente en Guatemala en 1930; mi padre contaba que se subió al primer automóvil que vino a nuestro país en 1916; mi madre, narraba que en la ranchería de la finca, cerca de Patulul, al ver pasar por primera vez un avión, las esposas de los trabajadores se ponían a llorar, a gritar y a orar porque pensaban que eran ángeles, porque iba a ser el fin del mundo. El 20 de junio de 1969, mis hijos no asistieron al colegio, para ver el primer alunizaje; fui feliz cuando tuve una televisión que permitía cambiar los canales y subir o bajar el volumen sin tener que hacerlo en el teclado de la televisión; al elaborar mi tesis en la facultad de  Ingeniería de la Usac, utilicé la primera computadora que vino al país, traída por mi asesor, el ingeniero Roberto Solís Hegel, la cual tenía 20 mil posiciones de memoria, hoy cualquier simple celular tiene millones.

En nuestras computadoras y celulares, encontramos el contenido de más libros que en muchas bibliotecas públicas; un programa de Google permite traducir una hoja de texto de cualquier idioma al español, en dos o tres segundos. El doctor Armando de la Torre dijo hace unos días, antes no se podía otorgar algunos doctorados por la falta de libros en las bibliotecas; hoy en las computadoras se obtiene información suficiente y con mayor rapidez que en las bibliotecas.

A pesar de tanto avance tecnológico y de todas las experiencias al alcance de todos, mantenemos leyes y sistemas equivocados que nos mantienen en el subdesarrollo; gran parte del problema es que la educación en el campo económico es distorsionada, por una equivocada visión de la caridad humana, dando origen creer en un sistema económico que confunde, al fomentar una mentalidad de principios del siglo veinte, la cual le quita a las personas la responsabilidad en sus pensamientos y en el actuar humano, al enseñarles a ser dependientes del Estado, perdiendo el compromiso y la motivación para ser independientes, emprendedores y creativos.

jfarimany@hotmail.com

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