Domingo 20 DE Octubre DE 2019
Opinión

Viejo anhelo dictatorial

El control de la organización social.

Fecha de publicación: 15-02-18
Por: Helmer Velásquez

En tiempos de las dictaduras militares, los viejos chafas, siempre pretendieron coartar la libertad de organización social, aun y cuando estaba garantizada, como hoy, en la Constitución Política de la República. En lo que respecta a ONG y Cooperativas el Ejército ideó la figura de las coordinadoras interinstitucionales, a las cuales personeros de estas organizaciones debían acudir para informar sobre sus intervenciones en determinadas zonas del país, la finalidad –explícita– de aquello era “coordinar y apoyar la acción no gubernamental”, desde el Jefe de la zona Militar. La cauda de aquella “coordinación” fue el secuestro y asesinato de cientos de promotores sociales.

Como si el tiempo no hubiese transcurrido y nuestra débil democracia, no hubiese madurado un ápice, la amenaza ahora, viene desde el Congreso de la República: iniciativa de ley 5257, conocida en primera lectura esta semana y con dictamen favorable de la Comisión de Gobernación, dato sospechoso en sí mismo, y que busca reformar el Decreto 02-2003 Ley de Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo. La reforma se propone: evitar que estas organizaciones “se inmiscuyan en temas ajenos a sus actividades o fines”, para lo cual mandata al Ministerio de Gobernación, “el control de todas las Organizaciones No Gubernamentales, principalmente lo referente a la ejecución de sus fondos” facultad para la cual la seguridad del Estado no tiene competencias ni capacidades. Agrega –dentro de otras obligaciones– solicitar autorización o licencia de funcionamiento y registrarse –las ONG– en cada uno de los ministerios o dependencias gubernamentales con las que “podría tener relación”. Así de impreciso y antitécnico. Obviamente el otorgamiento de la autorización de mérito, queda a discrecionalidad del funcionario concernido. En términos reales, aquella ONG puede que nunca sea autorizada a funcionar. Aunque tenga personalidad jurídica reconocida por el Estado.

Obliga la iniciativa a rendir a las autoridades –con que se tenga “relación”– informes. Anuales unos, semestrales otros y especialmente sobre la ejecución anual de sus fondos al Mingob: la seguridad del Estado. Técnicamente cuestionable la iniciativa. Políticamente no es más que un intento de acallar voces disonantes desde las organizaciones sociales. Un yerro “inocente” es que la iniciativa refiere a ONG y en otros artículos, organizaciones de sociedad civil, es decir, cualquier organización social podrá ser “apoyada” a través de esta Ley. Para las ONG internacionales mandata a Exteriores “fiscalización activa sobre sus actividades así como el uso de sus recursos”. En síntesis un zarpazo desde los Irigoyen y Congreso, contra la libre organización social. Retrógrado y colonial concepto de democracia.