Domingo 16 DE Junio DE 2019
Opinión

Breve historia de la Educación en Quetzaltenango (Parte III)

“Todo alumno de las Escuelas de Dibujo quedan exceptuados del servicio militar, tanto en la Milicia activa como en los Cuerpos Federales” (Decreto legislativo junio 1830).

Fecha de publicación: 15-02-18
Por: Francisco Roberto Gutiérrez

La siguiente Acta del Ayuntamiento quetzalteco que hace referencia al tema educativo está fechada 3 de noviembre de 1826, y en ella se indica que “habiendo emigrado el Maestro de primeras letras Ciudadano Juan José Flores (hermano del Doctor Cirilo Flores), se nombra para que le sustituya interinamente al Ciudadano Valentín Castellanos”. Hay que recordar que esta fue una época convulsa en Quetzaltenango, pues se dieron varios hechos como la intención de invadir el territorio por la tropa del “faccioso” José Pierzon; la guerra de Guatemala contra El Salvador cuando en Puerta Parada el Ejército Federal comandado por Manuel José Arce derrotó al Ejército salvadoreño dirigido por Nicolás Raoul; y pocos meses más tarde (mayo 1827) la situación cambió, y Raoul venció a Arce, cayendo prisioneros tres eminentes personajes de la historia guatemalteca: Pepe Batres Montufar (escritor, político e ingeniero), Miguel García Granados (Presidente de la República en 1871-1873), y Antonio José de Irisarri (militar, empresario y político, quien participó en la independencia de Chile).

Adicionalmente el 5 de noviembre de 1829 estalló una revolución en la que se enfrentaron Totonicapán y Quetzaltenango.

No es sino hasta junio de 1830 que las Actas del Ayuntamiento vuelven a tratar el tema educativo, cuando se conoce un Decreto Legislativo, en que se advierte que “todo alumno de las Escuelas de Dibujo quedan exceptuados del servicio militar, tanto en la Milicia activa como en los Cuerpos Federales”. El mismo año 1839, con fecha 10 de septiembre el Acta indica: “El Ciudadano Diputado Federal Gabriel Sáenz recomienda al Ciudadano Juan Valdez para Maestro de primeras letras. El Ciudadano Jefe Departamental, que estaba presente, dijo: que estando para llegar a esta Ciudad el Padre Cura Rosales, Cura nombrado para esta Parroquia, cuyo sujeto era adicto a la enseñanza y educación de los niños, que se esperase su ingreso, ya que a él le constaba que en el pueblo de San Lucas, en donde era Cura, había dejado una excelente Escuela con muchos alumnos aprovechados”.

El 8 de octubre del mismo año 1830 “se manda aviso al Maestro de la Escuela de Primeras Letras, Ciudadano José Víctor Aguilar, para que presente en esta sala a los niños que hayan de examinarse en leer, escribir y contar; y se nombraron para sinodales (sic) a los Ciudadanos Párroco, Roberto Molina, Mariano Cáceres y Fermín Peláez. Días más tarde, el Maestro Ciudadano José Víctor Aguilar presentó los veinticinco alumnos, los que fueron examinados, habiéndose premiado a los niños Juan de León y José María Prado. Al Maestro se le aceptó su renuncia, y se mandó cerrar la Escuela hasta que haya quien la regente (…)”. En marzo de 1831 renunció el profesor Presbítero Llorente, con lo que la Municipalidad dispuso que fuera atendida por el Subdiácono José María Figueroa y el ciudadano Toribio Aguilar, dividiéndose entre ambos el sueldo que tenía el renunciante. Se nombró por la Municipalidad una comisión para examinar a los alumnos, encontrándolos “muy aprovechados”. El mismo mes presentó el Síndico Segundo cuadernos de dibujo de los niños Santiago y Valentín Escobar, considerándolos muy meritorios, por lo que la Municipalidad dispuso pagar de sus fondos diez pesos mensuales al ciudadano José Constanza, mientras “se establezca en esta Ciudad una escuela de dibujo lo antes posible”.

En Acta del 11 de marzo de 1831, “El Cuerpo le pasó al Párroco nota de la Asamblea Legislativa, respecto a que los edificios o conventos que ocupan respectivamente los extinguidos Regulares de Santo Domingo, y San Francisco en las ciudades de Cobán, Totonicapán y Quetzaltenango se destinen para Escuelas de Primeras Letras, y solicitándole la pieza principal de la Casa Parroquial a efecto de dar comienzo al método Lancasteriano en la educación de la juventud”. Nota: el método lancasteriano consiste en que el maestro se apoya en monitores, siendo estos alumnos aventajados. El método resulta adecuado cuando se tiene un gran número de alumnos y pocos maestros para atenderles; fue introducido en Guatemala durante el gobierno de Mariano Gálvez.

Se consigna en Acta del día 22 del mismo mes que “el ciudadano Párroco cede 62 pesos a beneficio de la Escuela Lancasteriana”.

Para estas fechas se estima que el número de alumnos que asistían a la Escuela en Quetzaltenango no pasaba de veinticinco niños.

(Continuará…)