Domingo 18 DE Febrero DE 2018
Opinión

¿Sirven de algo los partidos políticos?

No faltara alguno que use los calcetines del mismo color de la corbata.

— Miguel Ángel Sandoval
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Todo mundo sabe, vivimos en medio de una crisis política sin precedentes. Pero los partidos políticos –que en verdad no son– miran hacia otro lado. A sus dirigentes les preocupa que no los investigue el MP o la CICIG, por ello el tema central es la puja para que se vaya don Iván. No lo invento, es lo que vemos día a día. En pocas palabras, lo único positivo que pasa en el país es lo que impulsan Thelma Aldana e Iván Velásquez en la batida contra la corrupción. Lo demás es silencio especialmente de eso que llaman partidos políticos.

Hay en la actualidad alrededor de 25 microempresas inscritas en el TSE. Y hay unas 10 o 12 siglas más en lista de espera. Se trata de microempresas electorales no de partidos políticos. No tienen ideología conocida, plataforma política, programa de gobierno, institutos de formación de cuadros, en suma no tienen nada más que una ficha que les permite poner candidatos y sobre todo, buscar financistas para poder hacer negocitos. Aunque todos se aferran a la idea simple de que los partidos son ingrediente indispensable en una democracia y punto.

Se agrega a lo dicho, que las asambleas son de cartón la mayoría de veces y por ello no hay estructura, ni militancia real. Si el partido XX convoca a una concentración con sus 25 mil afiliados, puede ser que lleguen unos 200, no más. Pero eso es lo menos grave. Lo grave es que entre los 25 o 36 microempresas electorales, no se sabe de alguna postura sobre temas de interés nacional.

Así el XX o tiene posición sobre el tema rural, sobre la ley de servicio civil, o sobre la minería en el país. Al menos no se conoce nada por escrito de su dirigencia nacional ni de sus supuestos cuadros. Es la aridez total. Como en todo, habrá alguna excepción. Por ello se habla para las elecciones del cartón de lotería. Nunca hay certeza de nada y por ello las sorpresas como la actual.

Finalmente hay una idea perversa y en verdad bastante estúpida, que proclama que la existencia de muchos partidos es expresión de democracia. Nada más falso. El montón de partidos –que en verdad no lo son– solo nos dice de una gran confusión, de falta de seriedad de los personeros de esas microempresas. Lo más chistoso son los nombres de esos grupos de interés. Son en verdad un motivo de risa hilarante por cualquiera que lo observe con algún detenimiento.

Ni hablar de lo ridículos que se ven los diputados que llegaron por alguna de estas empresitas, cuando como única expresión de identidad utilizan el color de las corbatas. Hay diputados tránsfugas que deben tener una bonita colección de colores. De nuevo la carcajada. No faltara alguno que use los calcetines del mismo color de la corbata. Así son ellos. Por suerte, la depuración por goteo continúa.