Martes 20 DE Febrero DE 2018
Opinión

LA CANTINA Guatemala necesita constructores

“Me he fijado el reto de trabajar desde lo privado, el ámbito público”.

— Juan Francisco Solórzano Foppa
Más noticias que te pueden interesar

En noviembre de 2002 (tenía 19 años), comencé mi travesía en al sector público teniendo la dicha de trabajar en el Ministerio Público, institución que me enseñó que nuestro actuar debe guiarse siempre por el irrestricto respeto de las leyes. Construir se volvió desde ahí una especie de afición para mí, las investigaciones son eso, construcción de hipótesis a través de la recopilación de evidencias para buscar al culpable, en el proceso penal el Fiscal construye y la Defensa destruye sus argumentos y evidencias. Siendo Auxiliar Fiscal diseñamos el plan estratégico de persecución penal a las pandillas, una nueva dinámica de investigación y persecución penal que hasta el día de hoy se utiliza con mucho éxito. Me tocó después construir la Dirección de Análisis Criminal y fundarla de cero, siendo hoy, la DAC, una herramienta fundamental de apoyo a la persecución penal.

De la investigación y construcción del caso La Línea surgió mi interés de llegar a la SAT, dependencia reflejo de nuestra sociedad, destruida por un pequeño grupo de corruptos que la cooptaron por intereses personales. Al llegar creamos cuatro nuevas dependencias: Intendencia de Atención al Contribuyente, Gerencia de Formación de Personal, Gerencia de Asuntos Internos y la Gerencia de Investigación Fiscal (me faltó crear la Intendencia de Fiscalización de Comercio Exterior); cual ave fénix resurgió una institución en la que los guatemaltecos no creían y construimos una nueva moral tributaria (todavía endeble).

Hoy cierro ese ciclo público y he decidido seguir construyendo, ahora desde el ámbito privado, creando una empresa (las ONG están estigmatizadas y quiero generar riqueza) con otros exfuncionarios públicos, que se dedique a reconstruir la Gestión Pública en Guatemala, y acerque al sector privado con el sector público. Aprendí en la SAT que ambos tienen prejuicios, los empresarios son avaros y solo buscan su ganancia mientras el funcionario público es corrupto e ineficiente, estos estereotipos destruyen y están alejados de la realidad. Desde este nuevo espacio busco generar y hacer que se ejecuten políticas públicas, reingenierías y planes de acción donde nos involucremos todos, fortaleciendo el Estado (no significa más grande), haciéndolo eficiente, que tenga el mejor recurso humano, bien remunerado, pero que también sea evaluado y depure a sus malos elementos. Me he fijado el reto de trabajar desde lo privado, el ámbito público, y no ser funcionario o participar en algún partido político (insto a otros a que sí lo hagan) por lo menos en cinco años.

La educación, seguridad, desarrollo económico, combate a la pobreza y desnutrición deberían ser temas de país, con propuestas mínimas, consensuadas, sin banderas políticas o sesgos ideológicos, que sean ejecutadas por todos los funcionarios públicos y trasciendan gobiernos. Por eso digo que Guatemala necesita constructores, y no me refiero a los buenos albañiles, maestros de obras, ingenieros o arquitectos; me refiero a todos los guatemaltecos y guatemaltecas que en la coyuntura actual tenemos la obligación de construir un nuevo país, educado, seguro, desarrollado, libre de corrupción, con justicia y mucha prosperidad para todos.