Domingo 20 DE Mayo DE 2018
Opinión

A mi manera

El avance de la justicia que genera el trabajo de la CICIG les provoca urticaria y temor al perder el privilegio de administrarla.

— Amílcar Álvarez
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La mayoría de los que dirigen la orquesta en contra del Comisionado de la CICIG ignora lo que significa PACTA SUNT SERVANDA ni les interesa saberlo. Saben que el gobierno solicitó suscribir el Convenio a la ONU pero les conviene hacerse los locos, y al preguntarles si están de acuerdo dicen si pero no. La explicación es que quieren un Comisionado que les haga los mandados, se deje llevar y acepte invitaciones sin mayor protocolo a los chonguengues con muñecas de todos los colores y sabores, que baile el son de la negra en pelota y agarre furia con el rey del mambo encargado de organizar el pedal en tercera dimensión en contra de don Iván, quien por su trabajo impecable se ganó el privilegio de que le mienten la parentela, lo cual viniendo de donde viene le debe venir del norte. Lo que quiere esa gavilla de mañosos y sus sicofantes sin más trámite, es que sea cuate para que al final de cuentas investigue a todos menos a ellos y si se pone brincón, exhibirlo en las redes sociales como pollo rostizado. En política es pecado ser inoportuno con el verdadero poder que manda en silencio. Lo cierto es que varios de los que vociferan a los cuatro vientos desprestigiando a la CICIG son radicales en algunos casos bien pagados y en otros haciendo el papelón para no perder el vicio de engañar a la gente. Las acusaciones en contra de don Iván son viscerales al carecer de fundamento legal, convirtiéndose al final del día en caca de paloma: ni apestan ni huelen ni pesan, se las lleva el aire. Y como ya aburren, hay que decir la verdad. ¿El convenio viola la soberanía? NO. Fue suscrito a solicitud del gobierno de Guatemala. ¿El Comisionado viola la Presunción de Inocencia? NO. No tiene función jurisdiccional. ¿Es culpa de la CICIG la prolongada prisión preventiva de los sindicados? NO. El sistema lo permite hace cien años y los imputados retrasan el proceso con el litigio malicioso, en el caso La Línea han interpuesto más de 75 recursos impugnando resoluciones del Juez. Asimismo, las reformas legales propuestas por el Comisionado las contempla el Convenio, no hay extralimitación de funciones. Al gobierno le disgusta que informen en conferencia de prensa los resultados de los allanamientos y capturas efectuadas, –por algo será– pero no es ilegal hacerlo. Por su parte, la Canciller al preguntar si la ONU indemnizará a los imputados de cometer un delito que guardan prisión provisional, demuestra que su incapacidad es perfecta y que el Presidente no manda, lo mandan…

En dos platos no existen motivos justificados para solicitar la sustitución del doctor Iván Velásquez, como no sea la reacción típica de los mafiosos afectados en sus intereses al desmoronarse el imperio de impunidad que han mantenido por décadas, robándose entre otras cosas el porvenir de la juventud, sin admitir que el mundo cambió y que sin remedio se les va de las manos el negocio de toda la vida. El avance de la justicia que genera el trabajo de la CICIG les provoca urticaria y temor al perder el privilegio de administrarla y seguir manejando el país como una cofradía, llegando al descaro de darle tinte político al trabajo del Comisionado olvidando que el problema es que la derecha no es derecha y la izquierda no es izquierda, simplemente son una bola de perdularios que convirtieron al país en un corral donde los lobos cuidan a las gallinas. Lo único claro es que los que quieren sacar al Comisionado porque les estorba NO PASARÁN, como dice el No Nos Tientes: Aquí está tu son Chabela. Mientras otros países progresan, quieren mantener con tambores de guerra el statu quo otros cien años sin admitir que se equivocan de cabo a rabo, el viento del cambio es irreversible y no lo van a lograr. La supuesta división de la sociedad por la CICIG es un invento elaborado por encargo, el pueblo honrado no avala mañosos, sabe que la desinformación en las redes sociales y otros medios es artificial y lejos de asustarse le da risa oír que ya viene el comunismo, falsedad que se desinfla sola ante la evidencia de que hace décadas se murió, camino por el que va el destartalado laissez faire al que le pasará lo mismo. Amén.