Lunes 25 DE Marzo DE 2019
Opinión

Generando auto-disciplina

La motivación es una actitud contraproducente para la productividad.

— Luis Fernando Cáceres
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Hace unas semanas publiqué en este mismo espacio un artículo al que titulé “la falacia de la motivación”. En él trataba de avanzar una perspectiva distinta a la que prevalece en el imaginario colectivo, es decir, intentaba darle en el trasto a la creencia de que la auto-motivación es la madre de la superación, cuando realmente es la auto-disciplina. Explicaba que la ola de quienes promueven la automotivación como llave del éxito, se basa en una suposición errónea acerca de que para completar una tarea es necesario tener un cierto estado mental y emocional. La disciplina, al contrario, no mezcla los actos con el estado anímico y los sentimientos, y de esta manera se evita el problema. Invariablemente los beneficios que trae la disciplina son mucho más certeros que los que puede lograr la motivación por sí misma.  La motivación, escribía entonces tomando las palabras de Dran, es una actitud contraproducente para la productividad. Lo que cuenta es la disciplina.

Seguramente usted ha escuchado muchas veces decir a personas alrededor suyo que no cuentan con la voluntad para hacer esto o aquello. Por ejemplo: “no tengo la voluntad como tú para siempre cuidar la comida” o “no sé cómo puedes levantarte todos los días a las 4:30”. Exclaman esto como si estuviesen convencidos que sus interlocutores nacieron con un don especial, con un gen extra o alguna característica particular, mientras ellos y otras personas carecen de este factor genético. La verdad simple y llana es que la auto-disciplina es una habilidad aprendida y no una característica innata. La inconveniente verdad es que la única diferencia es la cantidad de arrojo que algunas pocas personas presentan ante los obstáculos.

Existe otra falacia en todo este asunto y es la del tiempo libre. Esta decreta que se requiere amplias cantidades de espacios vacíos en la agenda diaria para desarrollar disciplina y, la verdad del asunto, es que no hay correlación entre la cantidad de tiempo a disposición y el nivel de disciplina.

Como todo en la vida, la única forma que existe para desarrollar disciplina es a través de práctica deliberada. En esta ocasión quisiera proponer algunos pasos importantes y necesarios para generar esta forma de conducta.

Nadie se despierta un día repentinamente bendecido con grandes cuotas de auto-disciplina. Nadie. Lo que se debe hacer es establecer un plan claro que es diferente si uno quiere aumentar hábitos positivos o si lo que se requiere es reducir o eliminar hábitos negativos. Así al desarrollar hábitos positivos, como hacer un ejercicio de manera más intensa y sofisticada, necesitamos hacer una red de soporte nueva que esté compuesta por personas que saben acerca de las técnicas necesarias para mejorar nuestro nivel, mientras que, al eliminar hábitos negativos, lo que necesitaremos es renunciar a la compañía de ciertas personas.

Todos quisiéramos pensar que contamos con suficiente fuerza de voluntad para resistir tentaciones, pero la verdad del caso es que solo basta un momento de debilidad para auto-convencernos de que no es tan malo “solo por esta vez”. El problema se agrava cuando “solo” se convierte en “regularmente”. Por eso, cuando lo que se requiere es eliminar malos hábitos es mejor remover tentaciones e incitaciones.

Otro aspecto importante, que muy bien describe Amy Morin en sus artículos publicados en Forbes, es la necesidad de practicar incomodidad emocional. Es normal tratar de evitar dolor e inconveniencias, pero eliminarla del todo solo refuerza la idea de que uno no puede tolerar dolor. En realidad, podemos aguantar mucha más molestia de la que reconocemos. Si usted cree que no aguanta hacer algo difícil lo invito a que se pruebe lo contrario.

Por ahí leí alguna vez que algunas personas visualizan constantemente la gratificación de largo plazo cuando se sienten débiles ante un obstáculo o tentación. Verse a uno mismo, en gran detalle, ya como el producto final que está tratando de construir resulta sumamente poderoso para mantenerse firme en el plan de acción.

Finalmente, es muy importante saber recuperarse efectivamente de errores. La disciplina es más fácil en algunos días que en otros y cometer errores es parte del proceso. Lo importante radica en conocerse a uno mismo y aprender que lo llevó a cometer el error, perdonarse (saberse perdonar a uno mismo es primordial) y seguir inmediatamente adelante.

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