Lunes 19 DE Noviembre DE 2018
Opinión

La izquierda democrática ayer y hoy (III)

Las propuestas que rayan en el absurdo.

— Gonzalo Asturias Montenegro
Más noticias que te pueden interesar

Analicemos y discutamos y, ¿por qué no? polemicemos (a mí me gusta el debate) sobre las propuestas de las distintas izquierdas de hoy. En la pasada contienda electoral, en una entrevista en Canal Antigua, el candidato presidencial de la coalición Winaq-URNG-Maíz propuso la nacionalización de la educación privada. Seguramente que ese candidato, un miembro de la exguerrilla, jamás calculó el monto necesario para indemnizar a los colegios privados por sus terrenos, equipos e instalaciones; o, en su defecto, calcular el tiempo y el costo de la construcción de las escuelas que sustituirían a las privadas. Tampoco explicó de dónde saldría el dinero para esa ocurrencia. Ciertamente, hace falta una revolución educativa, pero esta ha de ser la de aprobar un nuevo pénsum de perfil tecnológico, cuya columna vertebral la formen asignaturas de computación, inglés, matemáticas, lenguaje y ética, a lo cual se opondrían Joviel Acevedo y los sindicatos magisteriales, que tanto perjudican al país porque quieren vivir de espaldas al acelerado boom tecnológico que tiene lugar hoy en el mundo. ¡Increíble!

Luego, el candidato propuso la nacionalización de la energía eléctrica, sin indicar de dónde saldrían los fondos para ello. Es comprensible que haya molestia en el interior del país por el hecho de que una persona pague por alumbrado público cuatro veces (y hasta más) de lo que paga por el consumo propio de energía. Pero, el asunto no es que el precio de la energía esté por las nubes (de hecho ha bajado con la liberación de la producción, realizada durante el gobierno de Arzú), sino que los alcaldes han metido mano para hacerse de fondos por medio del cobro del alumbrado público, sin que nadie haga nada frente a este desaguisado que es inconstitucional. Para quienes aún no lo sepan, la energía eléctrica, que fue cara y escasa cuando fue estatal, ahora ha bajado de precio, y como es abundante, se exporta a los países vecinos que tienen déficit y mayores precios.

En la entrevista, el candidato también mostró su oposición a la construcción de hidroeléctricas no obstante que ellas generan energía limpia, y la que es más barata. A mi juicio, la solución sería llamar a un diálogo nacional para buscar consensos para para dar luz verde a la misma. La oposición de gran parte de los campesinos a la construcción de hidroeléctricas favoreció el establecimiento de generadoras de carbón, que son altamente contaminantes, y que favorecen el surgimiento de fenómenos como el Mitch, Agatha, Stan, que a quienes más afecta es quienes se oponen a las hidroeléctricas. Sin saberlo, esos campesinos tomaron así una ruta opuesta al Protocolo de Tokio y al acuerdo climático de París. Ni qué hablar de la acidificación de los suelos que están provocando las carboneras, en perjuicio de la tierra cultivable del país, incluyendo la de los campesinos, que aún no se han dado cuenta de ello, porque los engañan y manipulan, y nadie les dice la verdad, ¡comercian con su ignorancia!

El candidato también manifestó su oposición a la minería, sin reparar que la misma puede ser desarrollada con protección a la salud de las personas, y como un pilar para el desarrollo, con el pago de regalías que sean competitivas con las que se pagan en otros países. No olvidemos la importancia de la minería en países gobernados por la izquierda como Chile, o, sin ir muy lejos, Cuba, que tiene una gran explotación de níquel. Ahora, en Venezuela, Maduro desea aprovechar la riqueza minera (incluida la de diamantes) de ese país que se fue a la quiebra estrepitosa por la aplicación de las políticas del Socialismo del Siglo XXI.

El candidato que propuso tantos despropósitos obtuvo cerca del dos por ciento de las votos; y en el Congreso de la República, las bancadas de URNG-Maíz (la antigua guerrilla) y Winaq (fundado por Rigoberta Menchú) no han destacado en los debates parlamentarios ni han realizado propuestas que enriquezcan el debate político; por el contrario, todos o alguno de sus miembros votaron a favor de la ley Monsanto, Odebrecht o fueron parte del “pacto de corruptos”, lo cual muestra que ya forman parte de la nauseabunda “vieja política”.

Otro grupo de izquierda radical lo forma el Partido Convergencia CPO-CRD, fundado por un excomandante de la guerrilla, que exhibe planteamientos similares a los de la URNG-Maíz y Winaq, y que tiene una presencia raquítica de tres diputados en el Congreso de la República. En realidad, todos estos partidos políticos, en vías de extinción, todavía viven en la guerra fría, el anti-imperialismo y las nacionalizaciones, con planteamientos que son bagazo del pensamiento de la izquierda de las últimas décadas del siglo pasado, sin asidero en el mundo de hoy. En el siguiente artículo, repasaré los partidos de izquierda Encuentro por Guatemala y UNE, así como los partidos en formación Movimiento para la liberación de los pueblos (el de los ladrones de energía) y Semilla.

gasturiasm@gmail.com

Etiquetas: