Viernes 17 DE Agosto DE 2018
Opinión

La sanción de Cargill y Nestlé a Repsa

Castiga mala práctica y vínculo corrupto.

— Helmer Velásquez
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Es público, que las multinacionales Cargill y Nestlé, han suspendido su relación comercial con la guatemalteca: Reforestadora de Palmas de el Petén, S.A. Repsa –Grupo Hame– por incumplimiento “en normas de producción sostenible…” razón a la que Nestlé agrega vínculos con caso de corrupción. Al margen del debate de fondo: sobre si existe o no un modelo de producción sostenible de este producto, que a donde llega devasta bosque, acapara y contamina tierra y agua. Dedicaremos esta nota al hecho concreto de la sanción. Esta fue anunciada el veinticuatro de noviembre del año anterior –Cargill– y esta semana por Nestlé –página electrónica de ambas empresas–. La suspensión procede luego de prevención a Repsa sobre su mala práctica y reiteradas denuncias de violación a derechos humanos en su área de influencia.

Los mensajes de aquella sanción: Lo obvio. Repsa opera con escasa ética social y ambiental. Las secuelas más conocidas son los daños al Río la Pasión y el crimen de Rigoberto Lima Choc; hechos que organizaciones sociales, endilgan a la empresa. La investigación judicial, para esclarecer los hechos, no avanza ¿retardo malicioso? Otra obviedad: inoperancia del Ministerio de Ambiente, que no ha podido, someter a la empresa referida al cumplimiento de la ley y los tratados internacionales. Ni ha iniciado proceso legal alguno. Un ministerio complaciente, oneroso y que a juzgar por los hechos no sirve al país. Un Ministerio de Trabajo ausente, incapaz de resolver las demandas por violación a los derechos laborales de trabajadores de aquella empresa, su accionar no va más allá de instalar mesas, para entretener la nigua. En resumen, funcionarios públicos y Estado cómplices de la depredación de ambiente y personas. Resulta que es “el mercado”, ante la claudicación del Estado, el que regula los efectos nocivos de la actividad empresarial. Queda claro, eso sí, que la sanción da la razón a los comunitarios de Sayaxché, organizaciones sociales e instituciones académicas, que han denunciado el daño ambiental que produce Repsa en la zona y la violación reiterada del derecho a la alimentación, al acaparar la tierra de cultivo y
contaminar las aguas.

A propósito, siempre se alude que la movilización social “ahuyenta” inversión extranjera, sin embargo, las verdaderas razones de aquello son: institucionalidad pública ausente, violación de derechos humanos y ambientales. En general mala práctica del socio local. Estas son razones de la ausencia de inversores, decentes. Mal hacen “emprendedores” chapines en lanzar piedras al tejado popular cuando el propio es de vidrio sucio y opaco.