Martes 13 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Las consecuencias del hambre prenatal

Sin duda, la desnutrición prenatal y posnatal sigue siendo un terrible azote que afecta a millones de nuestros coetáneos.

— Roberto Blum
Más noticias que te pueden interesar

En el invierno de 1944-45 hubo en Holanda más de 20 mil muertes causadas por el hambre. En el mes de septiembre de ese mismo año los trabajadores ferroviarios de dicho país iniciaron una huelga para dificultar el traslado de las tropas alemanas y apoyar a los ejércitos aliados, que en junio habían desembarcado en Normandía. El esperado avance aliado hacia Berlín se demoró, permitiéndole al Gobierno de Hitler responder a la huelga con el bloqueo de todo suministro de comida a ese país, lo cual produjo la llamada “Gran Hambruna Holandesa”.

Hoy, los demógrafos médicos han descubierto que los individuos que entonces vivieron in útero ese terrible periodo muestran características especiales. No solo mueren más temprano, sino que también son más obesos, tienen niveles más altos de triglicéridos y colesterol LDL y deben soportar tasas más altas de enfermedades como la diabetes y la esquizofrenia.

Un estudio epidemiológico, realizado en el 2013 por L. H. Lumey, de la Universidad de Columbia, revisó los registros de muertes de cientos de miles de holandeses nacidos a mediados de la década de los cuarenta del siglo pasado, encontrando “un incremento de diez por ciento en la tasa de mortalidad después de los 68 años” en la cohorte de personas que sufrieron esa hambruna en el vientre de sus madres. Los datos encontrados son incontrovertibles; sin embargo, los científicos aún discuten sobre cuáles son los mecanismos genéticos que producen tales resultados tardíos en la vida de los referidos sujetos.

“La nutrición que tenga una madre durante el embarazo influirá de por vida en la capacidad de aprendizaje del hijo que nazca”, indica el Informe sobre el hambre en el mundo 2006, del Programa Mundial de Alimentos. La correlación de la desnutrición prenatal y las diversas consecuencias deletéreas en la vida posterior de los individuos se mantiene en muy diversos estudios científicos.

El doctor Lumey y sus colegas creen que esa hambruna en Holanda silenció en los no natos algunos genes que se han mantenido inoperantes durante toda su vida. Se sabe que cada célula del organismo contiene los mismos genes, pero no todos ellos funcionan en todas las células. Algunos lo hacen en unas y no en otras. Parece que el programa de activación o no de ciertos genes queda definido antes del nacimiento de los individuos. Los más recientes estudios epigenéticos parecen indicarlo así.

El estudio de Lumey y sus colegas parece revelar que la adición de grupos de metilo en ciertas posiciones de la espiral molecular que forma el ADN, inactiva algunas importantes funciones celulares para toda la vida posterior. Si los científicos pueden resolver los persistentes misterios de la “Gran Hambruna Holandesa”, también podrían obtener algunas pistas sobre cómo otros tipos de estrés sufrido por las madres embarazadas pueden reprogramar la salud de sus hijos incluso antes de que nazcan.

El doctor Lumey declara que los perfiles epigenéticos podrían permitir algún día a los doctores detectar cambios en sus genes, que conducirían a problemas mucho más adelante. “No habrá que esperar sesenta años para saberlo”, dijo.

Los notables avances de la genética y la medicina contrastan con el lento y difícil avance de los cambios en las condiciones sociales responsables de graves problemas en el desarrollo de los individuos y de los países. Sin duda, la desnutrición prenatal y posnatal sigue siendo un terrible azote que afecta a millones de nuestros coetáneos. Es urgente realizar cualquier esfuerzo por vencer a este insidioso enemigo.

Etiquetas: