Viernes 21 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Las alas de don Joviel

Dentro de las achatadas mentes de algunos funcionarios, el trabajo de don Joviel es muy útil cuando de crear distractivos, dentro de una coyuntura política intrincada se trata.

— Silvia Tejeda
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Sorprende todavía que, en la Guatemala de estos meses, tan caótica y abusada, haga su primera y amenazadora entrada capitalina, el dirigente sindical Joviel Acevedo, exigiéndole a su cercano amigo gobernante, que se cumpla, una vez más, el Pacto Colectivo, en el sentido de aumentarle el salario al gremio magisterial. Hace caso omiso u olvidadizo de que en el año 2016 venció el último pacto colectivo firmado con el Sindicato de trabajadores de la educación en Guatemala (STEG). Y que se estableció en el 2012 de acuerdo con los dirigentes del Partido Patriota que generosamente, del dinero de los contribuyentes, les otorgó un aumento del 30 por ciento de su salario y un seguro de vida a cada uno.

Podemos deducir que, este dirigente, tan reiteradamente escuchado por los equipos de políticos de turno, posee el don, muy mágico, de movilizar a sus huestes y ordenarles: Vamos muchá a salir a asustar a políticos de turno, ya sabemos que son miedosos y comprometidos con nuestros votos, y públicamente les advertiré: ¡Mañana no habrá clases en toda Guatemala! Como para que todos los funcionarios gubernamentales se pongan a temblar y comiencen a gestionar el cumplimiento de sus peticiones.

Qué anatema, qué maldición, qué triste destino para nuestros niños y jóvenes significan las acciones políticas de ese mal llamado maestro, de quien dicen sus opositores, nunca da clases. Es sintomático que después de sus arengas públicas, no volvemos a saber de él, hasta la próxima en que sea necesario un acento citadino de más caos. Sin embargo, dentro de las achatadas mentes de algunos funcionarios, el trabajo de don Joviel es muy útil cuando de crear distractivos, dentro de una coyuntura política
intrincada se trata.

Es una pena que tanto él en compañía de sus miles de seguidores nunca hagan una propuesta edificante para contribuir, en algo, para superar las deficiencias educativas extendidas en todas las escuelas de la República. No en eso, ni para edificar un mejor sistema educativo con la capacidad y el amor para los niños que cada uno de ellos, se supone que debieran tener. ¿Qué les prometerá? Me pregunto yo, como para que todos esos jóvenes maestros vengan desde las más recónditas aldeas y caseríos, tostados de la piel, cargando sus mochilas dejando en el más real de los abandonos a todos los niños que confían y creen en ellos.

Es un líder muy extraño, porque habla de muchas precariedades de sus seguidores y olvida radicalmente que, el proceso educativo no lo conforman solo las clases de los maestros, él se comporta sin tomar en consideración la situación de los niños y sus padres, la pobreza y las precariedades de la mayoría de las familias guatemaltecas, quienes hasta se endeudan para cumplir con las nuevas exigencias de las escuelas públicas. Eso a él, parece que le vale madre, poniendo a trasluz su egocentrismo, no los ideales que persiguen los auténticos educadores. Nunca en sus decisiones toma en cuenta el inmenso daño y el atraso que le causa a los más inocentes, famélicos niños ilusionados con aprender y superarse.

Yo no soy de los que opinan que tal sindicalista solo es más que una alimaña política que saca ventaja apoyando la espurios políticos que utilizan su poder de motivar manifestaciones para desviar el interés público en problemas importantes. Yo creo que él es un suertudo a quienes los mismos políticos corruptos le han puesto alas, para que cuando lo necesiten él vuele con su parvada a su servicio, para crear más caos y hacer más daño a los seres más abandonados de este país. Ya veremos si, algún día, alguna autoridad lo ponga en su lugar, al mismo nivel de tratamiento de los otros sindicatos. Qué tragedia que hasta en eso existan privilegiados.

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