Lunes 21 DE Mayo DE 2018
Opinión

Las amenazas de Arzú

Ojalá este sea el momento en que los procesos contra él avancen y pase sus últimos días haciendo berrinches tras las rejas.

— Miguel Ángel Albizures
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Ahora resulta que cuando los periodistas y medios de comunicación cumplen con su función de analizar, investigar e informar al pueblo de los actos de corrupción de los funcionarios públicos, están haciendo algo negativo y merecen ser descabezados para que dejen de señalar la corrupción y a los corruptos y dejen de insistir en la necesidad de terminar con la impunidad que ha reinado en los gobiernos civiles y militares, y en casi todas las alcaldías de municipios y departamentos, encabezadas por la de la Ciudad de Guatemala en donde el lobo, siempre enfurecido contra los periodistas, ha reinado durante mucho tiempo.

Para nadie es un secreto lo que significan las palabras de Arzú “tendremos que pasar por encima de las cabezas de los medios de comunicación negativos y nos vamos a subir las mangas” y esa expresión solo puede venir de militares anclados en el pasado criminal que ven subversivos por doquier o de una mente cavernícola que, ante la posibilidad de que la justicia le caiga encima, ve fantasmas por todos lados y quiere exterminarlos.

Las expresiones del que se ha apropiado de la comuna, es una invitación a los miembros de la institución armada a que hagan una limpieza de elementos de los medios de comunicación, empezando por sus directores o presidentes y continuando con aquellos reporteros o analistas que han hurgado en el palacio del lobo y que no son de su agrado. Los considera sus enemigos y enemigos del gobierno que él está dirigiendo. Esta amenaza va también en contra de la dirigencia del movimiento social y líderes comunitarios y por eso, se tiene que tomar nota de la amenaza, pues no sea que el alcalde Álvaro Arzú, decida pagar a las pandillas y les entregue armas y garrotes para atacar a quienes se atrevan a manifestarse en contra de la corrupción.

Menos mal que Arzú no tiene el poder en sus manos, aunque por lo visto lo está ejerciendo, pues si lo tuviera, sus deseos serían ordenes al Ejército para que se repita lo sucedido a finales de la década de los setenta y los ochenta, cuando se exterminó a la dirigencia social y muchos periodistas fueron obligados al exilio o asesinados. No sabemos porqué el Ejército y el presidente Jimmy Morales le dieron el espacio en un acto en que nada tenía que hacer. Menos mal que en las filas del Ejército hay nuevas generaciones, pero desgraciadamente con mandos atrasados, que se prestan para que desde su tribuna se amenace al periodista. Ojalá que quienes no comparten esas opiniones comprendan qué él no es su jefe, y que aun cuando así fuera, no se pueden ni se deben cumplir órdenes ilegales.

Arzú, puede arremangarse las mangas, pero si por anteriores amenazas, abusos de poder y agresiones no está en la cárcel, ojalá este sea el momento en que los procesos contra él avancen y pase sus últimos días haciendo berrinches tras las rejas. Es lo mínimo que podemos esperar para quien quiere ver rodar las cabezas de quienes quieren que el país deje ser el santuario de las mafias.