Martes 25 DE Junio DE 2019
Opinión

Belice y el ejercicio de la soberanía (I)

A nivel internacional, la soberanía busca que los diferentes Estados sean actores iguales entre sí.

Fecha de publicación: 30-01-18
Por: Roberto Antonio Wagner

Los tres elementos fundamentales que componen a la nación-estado son: un territorio delimitado, una población y una administración interna que llamamos gobierno. A estos se les ha sumado el reconocimiento internacional y la participación en organismos internacionales. Pero es en el elemento de gobierno y en particular el ejercicio de soberanía que este ejerce sobre el cual nos vamos a enfocar bajo una perspectiva jurídica y política.

El concepto de soberanía está íntimamente ligado al sistema de la nación-estado (el sistema internacional desde 1648) y, de acuerdo con el jurista Stefan A. Kaiser, este se refiere al derecho legal e inalienable, exclusivo y supremo de ejercer poder sobre el área que comprende al Estado. Esta no debe ser confundida con el ejercicio de poder, con el poder económico o con la influencia política, esta tiene que ver con “los mecanismos organizacionales para el ejercicio de los poderes del Estado”, ejercer estos es ejercer soberanía.

Aquí es donde la transición de lo jurídico a lo político se transforma. De acuerdo con Kaiser, jurídicamente la soberanía en el ámbito interno de un país se refiere a la relación entre el Estado y la población (sus subordinados). Mientras que, a nivel internacional, la soberanía busca que los diferentes Estados sean actores iguales entre sí. Esta es la visión con la que Guatemala presentará su caso ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que el fallo con relación al diferendo con Belice respete a las partes como iguales. Sin embargo, y en base a los alegatos de Belice, Guatemala nunca ejerció una soberanía efectiva: relación Estado-población ni la presencia o aplicación de mecanismos organizacionales de gobierno, cuestión que quedó plasmada en el Tratado Wyke-Aycinena de 1859. El mismo resulta controversial dado el reconocimiento que Guatemala hizo del entonces territorio conocido como Honduras Británica y el compromiso inglés de construir una carretera que conectara el Atlántico con Ciudad de Guatemala. Esta última nunca se dio mientras que el alegato beliceño del ejercicio de soberanía se mantiene y constituirá un punto de inflexión en el desarrollo del caso.

Continuará…