Martes 25 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Guatemala es un país conservador (IV parte)

No por mucho madrugar amanece más temprano.

— Danilo Parrinello
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Para los jóvenes que “… encendidos en patrio ardimiento” y que de la noche a la mañana se les prendió la llama de la política, he estado recordando un poco de historia para que reflexionen, se den cuenta en qué país están viviendo y se percaten que no porque una noche en un bar y al calor de los tragos decidieron volverse “líderes” y hasta presidentes de Guatemala lo van a lograr en “menos de lo que canta un gallo”. Si conocieran su patria sabrían que aquí las revoluciones no son el “pan nuestro de cada día”. El sábado pasado les recordé cómo llegó Vinicio Cerezo a la presidencia, así como Jorge Serrano, y el político más exitoso de nuestra historia, Álvaro Arzú Irigoyen; ellos primero formaron un partido, lo hicieron con ideales y luego, cumpliendo con las leyes pudieron alcanzar su anhelo.

Hoy recordemos a un pintoresco personaje populista, nada conservador llamado Alfonso Portillo, conocido como “Pollo Ronco”, quien también llegó a la presidencia después de competir dos veces y llenando todos los requisitos de ley en este país conservador. Se moría de ganas de ser presidente el “Pollo”, tristemente para nada bueno. Ahora los que tienen ese sueño, pero sin hacer un partido ni participar en una elección, les cuento que no hay ruta corta.

Luego gobernó Oscar Berger quien después de ser alcalde de la ciudad y siguiendo el ejemplo de su mejor amigo Álvaro Arzú llegó a ser presidente de la República con la Gana y el apoyo popular en las urnas. Berger era el candidato conservador que aseguraba la estabilidad política, social y económica de los guatemaltecos. Nada de cambios radicales. No hizo un mal gobierno, ahora se le empieza a reconocer lo bueno que logró, sobre todo comparándolo con sus sucesores. Le sucedió en la presidencia Álvaro Colom, un “revolucionario” de discurso pero en el fondo conservador como buen chapín. Después de hacer su partido y ser candidato tres veces por fin ganó. Fue muy criticado por la injerencia de su esposa Sandra Torres, ella sí revolucionaria, populista. Actual secretaria de su partido UNE, admiradora del teniente coronel Hugo Chávez y miembro de la Internacional Socialista quien cogobernó tras bambalinas en calidad de “Primera Dama”, cargo inexistente pero que ella exigía. Finalmente la historia de Otto Pérez es de sobra conocida y las consecuencias de su nada conservador gobierno aún las estamos pagando los guatemaltecos que en su momento votamos por él,escogiendo de los males el menor.

Es este país cristiano católicos y protestantes con principios y valores judeo-cristianos occidentales, (más el folclórico sincretismo religioso), donde aún se respeta la familia tradicional y no la LGTB, las revoluciones de ninguna especie son bienvenidas. Para los que con “fuego de juventud” quieran el poder, deben formar su partido, es fácil solo junten unos seis millones de quetzales, cumplan la ley que obliga a tener 23 mil adherentes, que den la cara y el nombre en doce departamentos y cincuenta municipios de la República. Finalmente pongan otros 40 o 50 millones y a competir en las elecciones se ha dicho.

(Continuará…)

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