Sábado 17 DE Noviembre DE 2018
Opinión

El colmo de la burocracia

Se pretendía que todos los trabajadores universitarios fuéramos a hacer las colas respectivas para obtener los antecedentes policiacos y penales, engordando las cuentas públicas de esas dependencias.

— Eduardo Antonio Velásquez Carrera
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El año pasado, el 3 de noviembre para ser exactos, la División de Administración de Recursos Humanos de la Universidad de San Carlos de Guatemala, emitió dos circulares DARH No. 70-2017 y 71-2017 en las que se solicitaba una serie de requisitos para actualización de expedientes de trabajadores universitarios que laboran con cargo a renglones presupuestarios 011, 021 y 023. El problema básico que estas circulares le generaban a la mayoría de trabajadores universitarios era que había que obtener las constancias de antecedentes policiacos y penales, además de una serie de requisitos como copias del DPI, constancia y modificación al Registro Tributario Unificado –RTU–, fotocopia del carnet de afiliación del IGSS, d) fotocopia de Diploma o en su caso título universitario, según el puesto que ocupe, constancia de colegiado activo, cuando fuere el caso, boleto de ornato y hoja de vida o curriculum vitae. Naturalmente, que si los trabajadores universitarios son de primer ingreso, todos esos requisitos son necesarios para que la Usac tenga completos los expedientes del personal que labora en la misma. No obstante, lo anterior resultaba ridículo para todos los trabajadores que tenemos ya varios años de laborar en la casa de estudios superiores del Estado. Ante la molestia generada los sindicatos siguientes: Sindicato de Docentes e Investigadores de la Usac –Sindinusac–, Sindicato de Trabajadores Profesionales de la Usac –Sinprusac–, Sindicato de Profesores Titulares de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Usac –Sipt–, el Sindicato de Trabajo Social y el Sindicato de Docentes e Investigadores de la Facultad de Ciencias Económicas, Vitalino Girón Corado –Sidiceusac– interpusieron ante el Consejo Superior Universitario un documento en el que se exigía que se dejara sin efecto y validez legal las mencionadas circulares de la División de Administración de Recursos Humanos. Al apersonarse los directivos de los sindicatos con las autoridades universitarias se dieron cuenta que el fondo del asunto tenía que ver con el hallazgo número 6 del Informe de Auditoría, de la Contraloría General de Cuentas, de mayo de 2015. Este hallazgo trata de expedientes de personal incompletos en la División de Recursos Humanos, ya que en las unidades ejecutoras, como las Facultades de Humanidades, Odontología, Medicina Veterinaria y Zootecnia, Centro Universitario de Occidente y Oriente y de la Dirección General de Extensión Universitaria, los expedientes del personal que presta servicios técnicos y profesionales con cargo a los renglones presupuestarios 011 y 022 se encontraron incompletos, faltando en cada uno de ellos, los documentos que se nos estaban solicitando a todos los laborantes de la Usac. La recomendación expresa del informe de la Auditoría de la Contraloría de Cuentas era que el Director General de Administración –DIGA– debía girar instrucciones al Jefe de la División de Recursos Humanos y la Coordinadora de esa área para que vele por la constante actualización de expedientes de personas con el propósito que estén completos. Por la inoperancia de estas personas encargadas se pretendía que todos los trabajadores universitarios fuéramos a hacer las colas respectivas para obtener los antecedentes policiacos y penales, engordando las cuentas públicas de esas dependencias, pues todos los otros documentos todos los años los entregamos. El colmo de la haraganería de la burocracia o bien en contubernio con las autoridades del gobierno respectivas. Después de tantas vueltas, el CSU derogó las circulares mencionadas.

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