Jueves 19 DE Septiembre DE 2019
Opinión

Testigos de la verdad, mensaje oportuno

Está clara la necesidad del diálogo serio, del debate profundo, de la agenda básica y del actuar coordinado ante los desafíos nacionales..

Fecha de publicación: 22-01-18
Por: Richard Aitkenhead Castillo

Un pronunciamiento oportuno. Un mensaje que a todos recuerda responsabilidades y obligaciones; un llamado que busca promover la reflexión sobre el rol de cada parte en la búsqueda de soluciones para el país. No puede tomarse como infalible pero tampoco es correcto minimizarlo, o peor aún, descartarlo por el párrafo que nos alude o señala las acciones pendientes o la agenda postergada. Gracias Obispos.

Empieza señalando la falta de rumbo y el peligro que la corrupción pueda llevar al colapso del sistema. Una reflexión que a todos afecta e innegable. El señalamiento no señala a nadie de corrupto, no es su responsabilidad, pero define la falta de transparencia en el acccionar de Organismos de Estado.  El Congreso es el primer señalado. Recuerda la pérdida de credibilidad derivada del intento de otorgar un manto de impunidad a los señalados por la justicia y pide se retome la agenda de reforma de la Ley Electoral y de Partidos Políticos. A la propuesta de los Obispos, debiesen agregarse las reformas constitucionales en materia de administración de la justicia y definirse una agenda mínima para el año.

Al Organismo Judicial, también le recuerda la urgencia de estar a la altura de las circunstancias. Señala el valor fundamental de la justicia, pronta y cumplida, así como su deber de actuar en base al imperio de la ley. Del Ejecutivo, lamenta la incompetencia e incapacidad de resolver problemas crónicos del país y señala la desnutrición, la salud y la educación, la infraestructura vial, la urgente reforma de presidios y el débil combate al crimen organizado como prioridades no atendidas con eficacia.

El llamado puede resultar incómodo para autoridades específicas pero es relevante y directo. Se refiere a la importancia actual de las designaciones para dirigir el Ministerio Público y la Contraloría de Cuentas. Señala también a la ciudadanía indiferente por buscar solamente sus intereses y olvidarse del compromiso nacional. Se refiere al empobrecimiento de sectores poblacionales, al flujo migratorio hacia el norte, la problemática agraria, las extorsiones que sufren los pequeños emprendedores, alude a la inequidad, la impunidad de ciertos poderes y la creciente polarización de la sociedad. Un serio llamado de atención.

Es fundamental el cierre, donde señala el desconcierto que genera la falta de esfuerzos más profundos de acción, participación y concertación, entre sectores, entre ciudadanos, entre estos y las autoridades para encontrar acuerdos e implementar soluciones. Está clara la necesidad del diálogo serio, del debate profundo, de la agenda básica y del actuar coordinado ante los desafíos nacionales. No hay tiempo que perder. En épocas recientes se ha descalificado el diálogo y la negociación intersectorial como métodos de búsqueda de soluciones viables y equitativas. El Congreso ha dejado de ser el centro del debate nacional y los políticos son constantemente cuestionados. La solución, sin embargo, requiere de los actores, que dentro de la ley, estén dispuestos a negociar la agenda de corto plazo que permita un cambio de dirección, que atendiendo el mensaje de los Obispos, encamine al país hacia acciones que demuestren que el cambio es posible y que el sistema puede renovarse y fortalecerse. No ignoremos el mensaje.