Martes 19 DE Junio DE 2018
Opinión

Mujeres indígenas decisoras

Plantean que no quieren proyectismo o microcréditos que las victimiza, tampoco ser asumidas como mujeres empoderadas sino ser vistas como mujeres decisoras.

— Irmalicia Velásquez Nimatuj
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El foro de alto nivel: Empoderar a las Mujeres Indígenas para erradicar el hambre y la malnutrición en América Latina y el Caribe se inauguró ayer en Ciudad de México, donde más de doscientas lideresas denuncian la invisibilidad, el despojo de sus territorios, la violencia política y la persecución a las que son sometidas por el sistema económico y cultural que prevalece y que se sostiene desde los Estados que impulsan políticas para negarles una vida digna, acabando con sus autonomías y conocimientos.

Ellas cuestionan la falacia, que el hambre en sus comunidades es por su ignorancia sobre nutrición. Al contrario, denuncian que es consecuencia de los Tratados de Libre Comercio que sus Estados firman y permiten el ingreso desmedido de leche en polvo, papa transgénica de Europa, maíz de los Estados Unidos, entre otros productos que están acabando con sus cosechas y las dejan sin trabajo, ingresos, subvalorando sus conocimientos y convirtiéndolas en mujeres indígenas pobres.

Advirtieron que sin titularidad jurídica, acceso y posesión de tierra cultivable, el objetivo 1 y 2 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible serán imposibles de alcanzar porque la minería a cielo abierto está acabando con el agua dulce, matando la flora, fauna y predicen que, de seguir este modelo, en menos de diez años, en ciertas regiones del mundo, empezará a extinguirse la vida humana.

También mostraron que las cuotas de participación política en países donde se ha legislado, no se han traducido en más mujeres indígenas, que llegan a espacios donde pueden incidir para sus pueblos, al contrario, algunas terminan reducidas a voceras de los opresores.

Las legisladoras indígenas presentes expresaron que, a los Congresos no les importan sus pueblos, por eso, aprueban leyes para privatizar el agua, impulsar el extractivismo, fomentan las semillas transgénicas, entre otras.

Plantean que no quieren proyectismo o microcréditos que las victimiza, tampoco ser asumidas como mujeres empoderadas sino ser vistas como mujeres decisoras. Por lo tanto, demandan acompañamiento vinculante, que les garantice sus tierras y territorios, sus formas de producción que respeta la madre naturaleza y sobre todo, ejercer plenamente sus derechos, individuales y colectivos, que no nacieron con el Convenio 169 sino que heredaron de tiempos milenarios.