Miércoles 20 DE Junio DE 2018
Opinión

Ministros en la cuerda floja

— editorial
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Los rumores acerca de la posible salida de los tres ministros que presentaron su renuncia el año pasado se han intensificado durante los últimos días y pareciera ser una posibilidad inminente. Solicitar la renuncia de los titulares de las carteras del Ejecutivo al iniciar un nuevo año de gestión ha sido una práctica común en la historia reciente de nuestra democracia. Un ejercicio que pretende, de alguna manera, entregar al presidente de turno una “mesa limpia” al iniciar un nuevo año. En condiciones normales tal práctica nunca ha sido objeto de mayores preocupaciones entre la ciudadanía o de rebuscadas interpretaciones por parte de la prensa y los líderes de opinión. En la situación actual, la solicitud al respecto planteada por el presidente Morales a sus ministros ha sido fuente de suspicacias e insistentes rumores desde que la hiciera hace un par de semanas atrás. En la medida que han salido a la luz algunos de los oscuros detalles detrás de las negociaciones en torno a la elección de Junta Directiva del Congreso, cada vez parece más probable que puedan rodar las cabezas de algunos de los titulares de importantes carteras dentro del Ejecutivo.

En particular, tomando en cuenta la no aprobación del Presupuesto Público para este año y la naturaleza preelectoral del mismo, sustituir al actual Ministro de Finanzas por cualquier advenedizo ávido de poder, notoriedad y compromisos con oscuros intereses constituiría un costosísimo error para su gobierno. Hay que recordar que este año el gobierno de turno habrá de afrontar las amenazas del sindicalismo magisterial para obtener una onerosa renegociación del pacto colectivo que podría comprometer la solidez de las finanzas públicas en el futuro cercano; así como afrontar crecientes presiones de grupos organizados para hacer valer intereses políticos sobre criterios técnicos en el proceso de readecuación presupuestaria dentro del Ejecutivo; lo mismo que las difíciles negociaciones que habrá que realizar dentro del Congreso para obtener nuevos espacios de endeudamiento. Aprovechando que, por de pronto, no se trata más que de puros rumores, es prudente visualizar el grave daño que le haría al gobierno de Morales sustituir a cualquiera de estos profesionales por personas de dudosa reputación o allegados a la vieja política, no se diga al pueblo de Guatemala.