Jueves 18 DE Enero DE 2018
Opinión

Quien con fuego juega…

Difícil conseguir los votos cuando los malos son los más.

— Gonzalo Asturias Montenegro
Más noticias que te pueden interesar

Chapinizando el refrán español, yo digo que quien con fuego juega chamuscado termina; lo cual es válido para esa gran mayoría de diputados que no termina de entender el sentir popular guatemalteco que, desde 2015, desea públicamente un quehacer público digno y decente. Esos diputados que no buscan el bien del Congreso y del país, sino solo las transas, no entienden que en la estaca que tanto afilan, un día y otro, tarde o temprano en ella los van a sentar. Es la ley de la vida. Es la ley de la compensación. Y no hace falta acudir a la quiromancia para descifrar el futuro. No leo las cartas, pero sí los labios de los guatemaltecos que quieren un Congreso diferente, empezando por una junta directiva de dignidad, y no una chueca, pactada al estilo Judas, con treinta monedas de plata de por medio.

Si todo sigue el curso planeado, la elección de la junta directiva será mañana sábado. Así anocheceremos con la esperanza de que amanezca un nuevo día para el Congreso, en el mejor sentido metafórico de la expresión.

La política de Guatemala es cuesta arriba. Y cuesta arriba será la de lograr los votos para una junta directiva parlamentaria cuyo derrotero sea el de un actuar con honestidad, de representar dignamente a los guatemaltecos, de ser canal para las mejores iniciativas, y no, como hasta ahora, de la actuación a base de dinero, de repartición de obras, de impunidad, solapando los intereses de la peor calaña.

En las vísperas electorales, hay que pedir a los diputados reflexión profunda, un momento de dignidad y de conciencia patria, porque el cabildeo para una mejor junta directiva no es fácil, cuando no se ofrece dinero bajo la mesa. Es un asunto cuesta arriba, que toca igual conciencias que bolsillos, temores y grandes fantasmas nocturnales. Lo peor que hay en el Congreso son los fantasmas que ni los mejores brujos con la chilca más potente han podido espantar. A muchos diputados hoy los asustan fácilmente con el petate del muerto. ¡Son asustadizos y temerosos! Pero hay un hálito de esperanza de que un hada madrina toque las conciencias hasta ahora encalladas. Yo hoy quiero creer en lo imposible.

La ecuación posible para una directiva diferente es compleja, porque en el Congreso los buenos no son más, sino la minoría, por ello a los votos de los diputados dignos tendrían que sumarse aquellos de quienes han ido por malos pasos pero que quieran empezar a redimirse y de no seguir en el fango. Es posible una alianza de votos de diputados de Encuentro por Guatemala, Creo, Viva, Convergencia, URNG, Winaq, Fuerza, y de diputados de parcialidades de MR, Todos, UCN, PAN, AC, UNE (que es una bancada numerosa), de independientes y hasta de diputados oficialistas de FCN que, en un momento de sensatez, piensen en Guatemala. No es fácil. Es cuesta arriba. A quienes sean puristas y no acepten este tipo de acuerdo mínimo de rescate del Congreso, habrá que recordarles que lo mejor es enemigo de lo bueno. Lo mejor no se podrá conseguir pero sí lo bueno.

Hasta ahora he hablado de votos, de esfuerzo colectivo, no de planillas, de nombres, que pasa a ser un asunto secundario. Aunque también, en forma secundaria hay que mencionar algunos diputados que podrían formar parte de una directiva de primera liga. Y por citar los primeros nombres que me vienen a la memoria, menciono a Nineth Montenegro, Luis Fernando Montenegro, Paul Briere, Rudy Castañeda, Ovidio Monzón, Eduardo Zachrisson que pertenecen a distintas bancadas, y quienes, sin duda, podrían realizar una conducción diferente desde la presidencia del Organismo Legislativo o desde la Junta Directiva.

Esta podría ser una noche de milagros, si la mayoría de diputados decide hoy emitir el día de mañana un voto de dignidad. ¡Sí se puede! [email protected]