Miércoles 20 DE Junio DE 2018
Opinión

¿Por qué Guatemala firmó el convenio de límites sobre Belice en 1859? (4)

Mi apoyo a Thelma Aldana para que continúe en el MP.

— Fernando González Davison
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Luego de un periodo sin reclamos sobre el tema, la legación británica en Guatemala solicitó en 1933 a Guatemala designar ingenieros para delimitar con sus pares ingleses la frontera con Belice. El canciller Skinner-Klee, nieto de Rafael Carrera, en lugar de protestar le preguntó si con ello reconocería sus obligaciones del tratado en 1859 y la cláusula compensatoria. Sin respuesta, dio su aval para que los ingenieros ingleses hicieran el trabajo acompañados de observadores guatemaltecos. Eso fue un gran error porque Guatemala dejó de hacer valer sus derechos. Skinner luego pidió la jurisdicción para Guatemala de los Cayos Zapotillo, pero no tuvo respuesta. En 1936 solicitó el cumplimiento del compromiso de compensación del tratado de 1859 y propuso arreglar el asunto por cuatrocientas mil libras esterlinas, que Londres no aceptó. En 1937 Guatemala propuso el arbitraje de EE. UU. al Foreign Office pero este sugirió ir a la Corte Internacional de Justicia en La Haya. Sin llegar a un acuerdo, en 1939 los EE. UU. expresó su deseo porque se encontrara una solución pacífica en la reunión panamericana de ministros celebrada en Panamá. (Ubico iba a ocupar Belice pues no quedó ni un soldado inglés debido a la II Guerra Mundial. Pero Londres lo convenció de no hacerlo y que el territorio lo entregaría al terminar la guerra). Guatemala hizo una tibia reserva sobre Belice cuando se aprobó en 1941 en Río de Janeiro el concepto de la libre determinación de los pueblos para las poblaciones coloniales (concepto ideado por Washington para quitarle las colonias a Londres, París y Bruselas).

A finales de esa década, Guatemala presidió el Comité Especial de Descolonización de la ONU. Y apoyó los procesos de descolonización en especial de colonias británicas, incluyendo el Mandato Palestino con dos estados Israel y Palestina. Y apoyó la descolonización de Belice. Guatemala propuso a Londres ir a la Corte Internacional bajo la cláusula ex aequo et bono, por equidad, que Londres no aceptó. Guatemala rompió relaciones diplomáticas con Londres en 1963 por no responder a los buenos oficios de Washington.

En 1968 el canciller Emilio Arenales, presidente rotativo de la Asamblea General de la ONU, logró otra mediación de Washington: Bethuel M. Webster favoreció los derechos de Guatemala pero no logró concretizar la solución por la oposición de funcionarios beliceños secundados por Londres, mientras el presidente de México Díaz Ordaz reclamó sus inventados derechos. El presidente y general K. E. Laugerud (1974-78) mantuvo dos políticas: una dirigida por el Ministro de Relaciones Exteriores, de negociación, y la militar tendente a recuperar Belice con los kaibiles con una guerra de guerrillas contra los ingleses, para compensar la superioridad aérea de los británicos.

La asamblea de cancilleres de la OEA condenó ese año los actos intimidatorios británicos contra Guatemala en la frontera beliceña. El terremoto de febrero de 1976 en Guatemala hizo que Laugerud diera marcha atrás en su plan de invadir Belice. El presidente Jimmy Carter estimuló al diálogo entre Londres y Guatemala en 1978. El Secretario de Estado estadounidense Cyrus Vance y su colega británico Edward Rowlands convergieron que Belice debía ceder a Guatemala una franja de dos mil millas cuadradas, pero el gobierno local beliceño se opuso. Londres ofreció a Guatemala una compensación económica que la rechazó.

Luego vino el gobierno del general Lucas, que se volvió un paria internacional. Belice obtuvo su independencia en 1981. Ahora estamos con una presidencia igual que nos lleva a ciegas a una consulta popular inconstitucional contra el erario público y el interés nacional.