Miércoles 20 DE Junio DE 2018
Opinión

El rol del Fiscal

Su impronta en el Estado de Derecho.

— alvaro castellanos Howell
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Trataré de exponer de la forma más sencilla posible el rol que, según yo, tiene un Fiscal.

Cuando me refiero a un Fiscal con la letra inicial mayúscula, lo hago pensando principalmente en el cargo del funcionario de máximo rango, que acá en Guatemala, es conocido como la o el Fiscal General de la Nación y Jefe del Ministerio Público.

Si tuviéramos que ir a la quintaesencia de la figura, esto la definiría: “el funcionario encargado habitual y primordialmente de llevar a cabo la acusación ante los Tribunales” (Ruiz Gutiérrez).

Así, como parte o no del Ejecutivo, y con mayor o menor grado de independencia institucional, un Fiscal está llamado a velar estrictamente por el interés público en el proceso, y en materia penal, particularmente por el interés de la sociedad.

Cabe recordar que el catálogo de delitos tipificados en un país, sigue generalmente un criterio de “bienes jurídicos” protegidos por su interés social, como la vida, la salud, la integridad, la libertad, la
indemnidad, el patrimonio, etcétera.

La acción penal representa el ejercicio del ius puniendi (derecho a castigar). Por lo tanto el derecho penal debe ser el último instrumento al que la sociedad recurre para proteger esos bienes jurídicos, siempre y cuando no haya otras formas de control menos lesivas o dramáticas (¿última ratio del poder público?).

Ya acá empieza a esclarecerse la trascendencia del Fiscal en un Estado de Derecho: es quien ejerce, en la realidad cotidiana, el ejercicio más extremo o descomunal del poder público legítimo. Y debe hacerlo, no por interés de proteger a una víctima concreta, que de paso resulta auténticamente favorecida por su acción, sino por el afán de restaurar lo que se ha fracturado en la sociedad.

En Guatemala, además de ello, al Fiscal, le corresponde velar por el estricto cumplimiento de las leyes del país. Ello justifica porqué dicha institución es parte obligada además en todos los procesos de jurisdicción constitucional, en defensa de dicho orden.

En pocas palabras, el Fiscal ejerce el poder más temible dentro de las manifestaciones legítimas del mismo; con fines sociales y no particulares, y además vela por la juridicidad del país, persiguiendo la realización de la justicia.

O sea, es un funcionario con una megaimportancia en la consecución y preservación del Estado Constitucional de Derecho.

Parece que sí nos incumbe a todos entonces, lo que está por acontecer en los próximos meses, ¿no?