Jueves 18 DE Enero DE 2018
Opinión

Mercadeo educativo

Los osos no van a la escuela.

— Méndez Vides
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Un anuncio legendario de este principio de año muestra a un inmenso oso pardo, afirmando que los osos no van a la escuela. Y como tú no eres oso… Los mensajes para captar nuevos alumnos para su negocio (porque la educación privada se plantea como un negocio, idéntico a vender zapatos o bujías) es escalofriante. Todos quieren de alguna manera demostrar que son “más que un colegio”, cuando no deben ser sino eso, y para demostrarlo listan sus atributos en orden de importancia. Uno de los más bulliciosos y coloridos refiere 16 cualidades como su “oferta educativa”, y deja hasta el final, en la posición 14, el “alto nivel educativo”, aspecto que no parece ser tan relevante para su consideración, porque les importa más resaltar que tienen guardia de seguridad, o se llenan la boca con la promesa de formación de valores, aunque leyendo con detenimiento sus supuestos atributos uno comprende que lo que más valoran es la enseñanza del inglés para marcharse del país (siguiendo el ejemplo de los aventureros del siglo pasado) o para encontrar empleo más adelante en un call center, si es que para entonces quedara alguno en nuestra tierra, porque se escucha de despidos masivos y traslados de cuentas a países más seguros y pacíficos como Costa Rica.

Si la educación privada común se encuentra al nivel de su publicidad, la situación es grave, porque de la educación pública ya todos sabemos que está en manos del maestro, que cuando este es entregado y responsable sabrá cumplir con su deber, aunque sea con los alumnos sentados en el suelo, y los niños agradecerán el aprendizaje toda la vida; pero hay también aquellos que fingen enseñar lo que no saben, amparados por el sindicato transa que conoce mucho de derechos, pero nada de responsabilidad.

Los colegios-negocio privados ofrecen desde carreras ambiguas como “oficinista”, a abstractas como “perito en mercadotecnia”, y prometen cursos opcionales de reparación de celulares en un ambiente ecológico, dando gratis formación en “liderazgo” y “compromiso familiar”, para garantizar el futuro exitoso de las nuevas generaciones, e incorporan materias como robótica y ajedrez, que se suman a la fascinante ciencia de la “mecanografía”.

El listado de opciones es maquiavélico, porque la diversificación es tan extensa que sumerge en el fastidio a la simple formación básica y al diversificado normal, y obliga a los jóvenes a elegir temprano alguna especialización limitante, como el caso de “servicio al cliente”, para lo que dudo que se exija un alto nivel en matemáticas o filosofía. ¿A dónde fue a parar el nivel académico? Sin alta formación educativa, Guatemala no progresará, y quedaremos condenados como pueblo al comercio y la maquila, al reino de los vivos y a la esclavitud.