Domingo 18 DE Noviembre DE 2018
Opinión

El rincón de Casandra

La “Otra”

— Jacques Seidner
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Es una tesis del conocido jurista internacional Washington de Barros Monteiro en su obra Curso de Derecho Familiar volumen 2, página 117, hoy agotada.

El eminente profesor de leyes intentaba comprobar que por una cuestión de equilibrio sicológico-legal todo hombre requiere en algún momento de su vida dos mujeres de forma simultánea –más de dos sería económicamente imprudente–: una en casa, la “esposa”, y otra fuera de ella que el ponente denominó la “Otra”.

Partiendo de esa primicia veamos cómo funciona en la práctica dicho sistema.

La “Esposa” cuida los asuntos de la casa, los hijos, la ropa y todo aspecto relacionado con el hogar… La “Otra” te cuida únicamente a ti… ¡crédulo!…

La “Esposa” te habla de los problemas domésticos prácticos, de las cuentas por pagar, de las dificultades del día y de todo tipo de asuntos estresantes. La “Otra” te dirá lo mucho que te ha extrañado durante todo el día y te platicará de un sin fin de temas fútiles pero relajantes.

La “Esposa” usará perfumes caros y ropa de lujo para ir al cumpleaños de una “fulana o de un “mengano” allá por La Cañada. La “Otra” los usará únicamente para ti, serte agradable y que te sientas a gusto en su
compañía.

La “Esposa” duerme por lo general –excepto en fechas especiales– con aquel pijama confortable, un poco viejón y poco sexy. La “Otra” vestirá un negligé –a pesar del eventual frío invernal– para esperar motivante tu arribo.

La “Esposa” te exigirá las cosas que le faltan en la casa. La “Otra” te pedirá lo mismo pero usando la sutileza y astucia requerida por toda otra, “Otra”.

La “Esposa” te llamará con insistencia para que no olvides pasar por la farmacia, carnicería, supermercado, panadería, y para que recojas a los niños en la escuela, natación, karate o equitación . La “Otra” te llamará solo para decirte que te extraña, que te ama locamente y que espera ansiosa tu llegada…

Y con base a lo que antecede deberíamos preguntarnos ¿por qué no intercambiar a la “Esposa” por la “Otra” que parece tan agradable y motivante? Contesta Barros Monteiro: “Por la simple razón de que al efectuarse el reemplazo de la Esposa por la Otra esta última adquirirá ipso facto todas las particularidades que definen por principio a una buena “Esposa” y desaparecerá por desplazamiento natural todas las maravillas que hallábamos hasta entonces en tan peculiar “Otra”… Y acontecerá poco tiempo después del fallido cambio, que el frustrado “Ex” se verá en la imperiosa necesidad –para lograr nuevamente el equilibrio emocional destruido– de buscarse una nueva “Otra”… que podría perfectamente ser la exesposa que habrá adquirido los atributos de la “Otra” al intentar quizás así… ¡recuperar al esposo perdido!

Cosas veredes Sancho amigo.

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