Domingo 22 DE Septiembre DE 2019
Opinión

El arroz ya se coció….

Jose Rubén Zamora

Fecha de publicación: 09-01-18

La candidatura a la Presidencia del Congreso de Manuel Conde ha colapsado por su propio peso. El ungido es el hijo de Álvaro Arzú Irigoyen: Álvaro Arzú Escobar. El flamante alcalde de la ciudad de Guatemala, es el articulador de la candidatura de su vástago y en una actividad frenética, desde el viernes pasado ha estado realizando cabildeo con los tatascanesde los partidos, con sus jefes de bancadas, con diputados rasos y sobretodo con los muy grandes financistas de campaña de las campañas electorales para que le ayuden a ejercer presión.

Su planteamiento es simple y poderoso: que todos sin excepción están seriamente amenazados por la CICIG y el Ministerio Público y que con el control del Congreso, solo él, el propio Arzú, es capaz de enfrentar la batalla y ganarla.

Edwin Escobar está “maiceando” a los diputados que apoyen el proyecto y a los alcaldes que desde la Anam se sumen a la causa de Álvaro Arzú. Escobar tiene al  carnicero de Estado, Pedro Arredondo, como reclutador de alcaldes para dar apoyo al señor Oro.

Arzú tiene trabajando a dos de los más grandes financistas para que subordinen a Felipe Alejos y por lo tanto al partido Todos, y, en este caso, no hay que perder de vista que “el niño es chillón y le gusta que la nana lo pellizque”. Arzú ha conseguido también el apoyo de Sandra, que para no dañar “la imagen” de la UNE, garantizará nueve votos, pero que señalará representan un “disidencia” de su partido en está elección.

Jimmy por reciprocidad dará los votos de los heterogéneos intereses de los diputados del FCN, que para nada coinciden con los intereses de Guatemala.

 

Arzú ha reclutado a Mario Estrada y al millonario emergente y gran ladrón Armando Escribá, que durante los cuatro años de la UNE y de Sandra, pasó de andar descalzo a gozar de jet, helicóptero y yate, pues después de su paso por el MICIVI es uno de los hombres más ricos del país.

Esta alianza infernal tiene la firme convicción de que con el Congreso en manos de Arzú recuperará el Ministerio Público y la Fiscalía General y además mantendrían subordinada la Contraloría General de Cuentas. Todo apunta, a que esta jugada de ajedrez la ganaron. Falta ver si los aliados en contra de la corrupción y la impunidad, tienen capacidad de respuesta.