Martes 19 DE Noviembre DE 2019
Opinión

Ejemplo caótico del Socialismo del Siglo XXI

Fecha de publicación: 09-01-18
Por: editorial

El régimen chavista de Nicolás Maduro, que gobierna con mano de hierro a la sociedad venezolana, sigue sembrando destrucción y ruina. Este régimen despótico avanza en su plan de implantar, a toda costa, el denominado Socialismo del Siglo XXI, de la mano del
régimen totalitario cubano.

La asfixia del pluralismo, la represión sistemática de la oposición política y de la disidencia, la restricción de la libertad de prensa, la supresión de los partidos políticos de oposición y la concentración del poder evidencian una clara intencionalidad de socavar las bases de la democracia republicana e imponer una dictadura opresiva. Asimismo, el régimen de Maduro busca afanosamente debilitar y reducir a sus mínimos la economía de mercado y, en su lugar, construye un sistema económico de planificación central, al estilo cubano.

Contrario a lo que predica, el régimen de Maduro es esencialmente corrupto y, por ende, continuamente salen a luz nuevos escándalos de corrupción, así como pruebas del saqueo sistemático de los fondos públicos. El mes pasado, trascendió que exfuncionarios chavistas (PDVSA) ocultaron en Andorra más de US$2.5 millardos, que, supuestamente, recibieron a raíz de la contratación con compañías extranjeras. Asimismo, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de los EE. UU. sancionó con la “muerte financiera” a otros cuatro altos funcionarios del régimen de Maduro, que se sumaron a la larga “lista negra estadounidense” de funcionarios, exfuncionarios y familiares de estos.

Las condiciones económicas en Venezuela son cada día más alarmantes, desesperadas y catastróficas. La inflación acumulada registrada para el 2017 fue de 2,735 por ciento (inflación mensual equivalente al 81 por ciento), que en Guatemala fue 4.5 por ciento anual. Esto supone que la inflación en Venezuela se quintuplicó con respecto a la inflación acumulada registrada en 2016 (525 por ciento). En todo caso, se estima que la hiperinflación venezolana podría llegar a 7 mil por ciento en 2018. De ahí que sea imparable la devaluación del bolívar, los ajustes salariales y la descapitalización del país.

Por otro lado, la tasa de cambio oficial del bolívar venezolano con respecto al dólar estadounidense es de 10 bolívares por US$1.00, en tanto que en el mercado paralelo se cotiza en 140 mil bolívares por dólar. Asimismo, el Producto Interno Bruto (PIB), que en Guatemala aumentó en un 2.5 por ciento en 2017, decreció en Venezuela un 14 por ciento. En 2016, el PIB en Venezuela decreció un 16.5 por ciento y durante los últimos cuatro años (del régimen de Maduro) la economía se contrajo un 35 por ciento.

Por supuesto, bajo estas condiciones económicas, todo escasea: Los alimentos, las medicinas, el agua, el gas y los productos de primera necesidad en general. También todo se encarece hasta hacerlo inaccesible: El transporte de carga y de pasajeros, los viajes, la educación privada, etcétera. No extraña, entonces, que abunden los saqueos de comercios y que el contrabando masivo esté viento en popa, que prácticamente haya desparecido la clase media ni que la emigración de venezolanos sea
incesante.

Por otro lado, Venezuela se ha convertido en uno de los países más
violentos del mundo. En 2017, se registraron 89 muertes violentas por cada 100 mil habitantes, lo que se traduce en 26 mil 616 víctimas mortales.

El régimen de Maduro también ha sofisticado el sistema de control poblacional. El Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria (Cesppa), creado por Maduro en el año 2013, unifica toda la información confidencial, facilitando con ello el terror de Estado, que fue elocuente durante las protestas del año pasado. El Cesppa está en manos de cubanos.

Por si lo anterior fuera poco, se vincula al régimen de Maduro con el crimen organizado, específicamente con el narcotráfico y el lavado de activos.