Sábado 17 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Elección de presidente del Congreso

— editorial
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Conforme la Ley Orgánica del Organismo Legislativo (LOOL), el presidente del Congreso es el funcionario de más alta jerarquía de dicho Organismo y, como tal, ejerce la dirección, ejecución y representación del Congreso. Preside el Pleno del Congreso, así como la Junta Directiva, la Comisión de Régimen Interior y la Comisión Permanente del Organismo Legislativo (OL).

Son funciones del presidente del Congreso: a) Abrir, presidir, convocar y cerrar las sesiones del Pleno y de la Junta Directiva, Comisión de Régimen Interior y Comisión Permanente; b) Velar por la pronta resolución de los asuntos que conozcan en el OL y sus comisiones; c) Exigir que se observe corrección y dignidad en los debates y discusiones del OL, dirigiéndolos con toda imparcialidad y con apego estricto a las normas y prácticas parlamentarias; cuando algún diputado faltare al orden, deberá llamarlo comedidamente al mismo; d) Velar porque sean escuchadas las opiniones de las minorías; e) Someter a consideración del Pleno cualquier duda que surja en la aplicación de la LOOL, así como los casos no previstos por ésta, y someter al mismo Pleno el conocimiento de las apelaciones que presenten los diputados contra las decisiones del Presidente; f) Ejecutar las disposiciones adoptadas por el Pleno, la Junta Directiva, la Comisión Permanente, las comisiones ordinarias o extraordinarias, cuando así le corresponda; g) Resolver cualquier otro asunto que no estuviere previsto en la LOOL, por delegación de la Junta Directiva; h) Con el refrendo de 2 Secretarios de la Junta Directiva, firmar los decretos, actas, acuerdos, puntos resolutivos o resoluciones aprobados por el Pleno o por la Junta Directiva, debiendo entregar copia de los mismos a los diputados, previo a remitirlos al Ejecutivo para su diligenciamiento; i) Representar al OL con las preeminencias que corresponden conforme al ceremonial diplomático, las prácticas internacionales y las leyes; j) Nombrar, remover y trasladar al personal del OL, conforme la Ley de Servicio Civil, debiendo observarse como mínimo, que se cumpla con un proceso de oposición calificada cuando proceda; k) En caso de urgencia, podrá designar comisiones específicas o encargar determinadas funciones a uno o más diputados; l) Vigilar que sean correctamente llevados los libros de actas del Pleno, de la Junta Directiva, de la Comisión Permanente y cualesquiera otros; m) Fiscalizar y auditar las erogaciones y gastos del OL, vigilar la ejecución del presupuesto y dar cuenta de lo actuado al Pleno; n) Velar porque todo gasto y erogación sea debidamente justificado; bajo su responsabilidad, podrá delegar las funciones que establecen la Constitución o la LOOL, en uno o más integrantes de la Junta Directiva, la Comisión Permanente o en el Director General del OL, cuando corresponda; y o) Ser responsable, con la Junta Directiva, de informar y dar cuenta a las Jefaturas de Bloque y Contraloría de Cuentas, de cualquier hallazgo que se detecte en la administración del patrimonio del OL.

El Presidente del Congreso debe ser elegido con el voto favorable de la mayoría absoluta del número de diputados, al igual que los otros miembros de la Junta Directiva (tres vicepresidentes y cinco secretarios). Duran un año en el desempeño de sus cargos, contado a partir del 14 de enero de cada año.

Como puede advertirse, el Presidente del Congreso no debería ser cualquiera, sino que debe ser una persona capaz, idónea, proba, respetable y distinguida. Lamentablemente, desde que se inició el actual orden constitucional los presidentes del Congreso han dejado muchísimo que desear. Han surgido exclusivamente de la conveniencia y la componenda política, sin atender a las altísimas cualidades requeridas. Sin duda, la mala imagen del Congreso se debe, en gran medida, a la pésima ejecutoria de los mediocres presidentes del OL.

En todo caso, se esperaría que el nuevo Presidente del Congreso promueva la revisión inmediata del lesivo Convenio Colectivo de Condiciones de Trabajo del OL, que sentó un pésimo precedente para otros pactos en el sector público. Asimismo, en lugar de estar pensando en emitir nuevas leyes, debería aplicarse en que se enmienden los horrores y errores en varias leyes de reciente manufactura (Ley de Comisiones de Postulación, Ley de Extinción de Dominio, Leyes del Paquetazo Tributario 2012 y reformas a la Ley de Contrataciones, Ley Orgánica de la SAT, Ley de la Carrera Judicial, LOOL, Ley Electoral y de Partidos Políticos, Código Penal, Ley Orgánica del MP, etcétera).

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