Jueves 20 DE Septiembre DE 2018
Opinión

2017 el año que vivieron en peligro Jimmy Morales y Jafeth Cabrera

Nadie puede botar al presidente.

— Danilo Parrinello
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Mañana acaba un año que no fue como todos, porque, aunque ninguno es igual a otro, este tuvo características muy particulares que lo hacen diferente sobre todo para el presidente y el vicepresidente; no cabe duda que ellos vivieron un año bajo amenazas y en peligro. Amenazas mediáticas y peligro más o menos real. Veamos porque digo lo que digo.

Es de conocimiento público que hay individuos que sueñan con la caída del presidente para según ellos, en sus sueños de opio, se repita la “formula” que funcionó con Otto Pérez y Roxana Baldetti. Desacreditan al vicepresidente con falsas acusaciones en contra de su hijo, tanto como para hacerlo renunciar y así infiltrar a un “topo”, de esos que nunca han ganado ni ganarán una elección, pero colocado en la vicepresidencia serviría para acosar al presidente y obligarlo a salir; no olvidemos que José Manuel y Sammy Morales, hijo y hermano del presidente fueron detenidos desde el mes de enero, por una acusación de un supuesto fraude hecho antes que Jimmy Morales fuera presidente, así los soñadores de opio iniciaron el año para alcanzar el poder. Pero no les funcionó la treta; contra el hijo del vicepresidente no hay ninguna acusación mucho menos delito que perseguir, por lo que no amedrentaron al padre; además el presidente con valentía ha permitido que sus familiares sean juzgados y no ha perdido la compostura.

Continuaron en marzo los ataques contra el presidente, señalando que el partido FCN no reportó financiamiento en la campaña presidencial, eso no funcionó. Luego con la tragedia en el incendio del Hogar Seguro Virgen de la Asunción, también quisieron acusar al presidente de la terrible muerte de 41 adolescentes. Tampoco eso sirvió para derribar al gobernante.

En mayo se quiso magnificar el estado de sitio en Ixchiguán, aduciendo que era para hacer “grandes negocios”, puro sueño de opio. Todo el tiempo se mantuvo en los medios y en las redes sociales imaginarios enfrentamientos del presidente con el exembajador Todd Robinson, táctica que tampoco botó al gobierno.

Para colmo la CICIG y el Ministerio Público solicitaron antejuicio contra el presidente, cosa que alegró a los enemigos de la República, pero tampoco se pudo. En respuesta, y en ejercicio de su derecho presidencial, el presidente declaró “non grato” al jefe de la CICIG y ordenó su expulsión. Fue la CC con otro de sus festinados fallos quien evitó, por ahora, que se cumpla la orden de expulsión.

Así llegamos al 20 de septiembre y en una pobre manifestación, hablaban de gigantesca movilización, pedían los inconformes la renuncia del presidente. ¿Cuánto costó el espectáculo y quien lo financió? Aún es un secreto, lo único que lograron fue hacer el ridículo. Luego se dio la renuncia de los ministros de Finanzas, Trabajo y Gobernación, renuncia que no fue aceptada y allí siguen en sus puestos, calladitos, los renunciantes.

Ni el Ejército, ni el Cacif, ni “la Embajada” ni las iglesias quieren botar al presidente. Lo que sí se logró en 2017 fue conocer a los soñadores de opio. A mis lectores deseo: ¡Un feliz 2018!

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