Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Honduras en rebelión

Los hondureños están en las calles ejerciendo un derecho democrático a la rebelión.

— Miguel Ángel Sandoval
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Los hechos poselectorales en Honduras nos dicen de una crisis que afecta a la región entera y sus instituciones más conocidas como es el caso de la OEA. Los datos sobre el escandaloso fraude son ya harto conocidos. Lo que se sabe menos es que la OEA y algunos de los observadores hicieron silencio cómplice cuando se estaba desarrollando el fraude. Es solo cuando vieron la magnitud del encabronamiento social que recomiendan nuevas elecciones para taparle el ojo al macho. Pues esa es la mera verdad.

Decir como lo hace ahora la OEA al plantear que se repitan las elecciones por las múltiples anomalías, es una trampa del tamaño de la catedral para no deducir responsabilidades en el cochino fraude cometido. En otras palabras, repetir las elecciones implica avalar, de alguna forma, el fraude cometido, pues la posición correcta debería ser la de aceptar que el fraude se cometió contra Salvador Nasralla y que fue en pleno día, a la vista de todos, cuando la tendencia era clarísima: más de cinco por ciento de diferencia porcentual y unos cien votos. Esto con el 60 por ciento escrutado. Con el resto, un 40 por ciento de los votos, le dieron vuelta a los resultados y la OEA presente, sus observadores presentes, y la prensa nacional e internacional haciendo silencio cómplice. Así como los políticos o instituciones como el TSE.

Ahora pasa lo que tenía que pasar. Los hondureños y las hondureñas están en las calles, en plena rebelión ejerciendo un derecho democrático a la rebelión, que sin pensarlo dos veces es legítimo. Se exige reconocer la victoria de Nasralla, de rechazar las posturas como la del Departamento de Estado que con esta actuación al validar el resultado de un corrupto TSE regresa a los tiempos de la política del gran garrote. ¿Es el efecto Trump sobre la región?

La gran pregunta es saber qué ganan los que reconocen el fraude incluyendo a los EE. UU. ¿Para qué mantener a un personaje impresentable como el actual presidente de Honduras? Qué les beneficia violentar la legalidad democrática y mandar al carajo un proceso electoral con amplia participación y por lo visto, lleno de anomalías, trampas, robos, violencia, para mantener a los actuales gobernantes sobre la base de la violencia pura y simple y ahora vemos, con el apoyo del departamento de Estado. Triste noticia.

Mi apoyo a la resistencia hondureña. Mi rechazo a las posiciones timoratas de observadores guatemaltecos que acompañaron el proceso de conteo de los votos, o los informes del tribunal electoral hondureño. Después de estas elecciones el rol de la OEA está al descubierto de manera total. No tiene credenciales democráticas, su presidente es un fiasco. Finalmente las elecciones si quieren ser democráticas no pueden apoyarse sobre las bayonetas ni la injerencia extranjera. Es tiempo que en Guatemala pongamos las barbas en remojo.

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