Viernes 19 DE Julio DE 2019
Opinión

Pobreza y extrema pobreza

Amenazas a la seguridad  de los habitantes.

Fecha de publicación: 14-12-17
Por: mario mérida

Estos términos se mencionan reiteradamente, lo cual en apariencia nos hace a todos conocedores de su significado, pero en realidad no es así. El Banco Mundial define la pobreza extrema como las personas que viven con menos de 1.25 dólares estadounidenses al día según precios internacionales del 2005. Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (INE. 2011) 13 de cada 100 personas viven en condiciones de pobreza extrema. Estas personas viven con Q363 mensuales.

El INEGI de México, establece parámetros observables y sencillos de comprender, como lo es que Una persona se encuentra en situación de pobreza extrema cuando tiene tres o más carencias, de seis –rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación– posibles, dentro del Índice de Privación Social y que, además, se encuentra por debajo de la línea de bienestar mínimo.

El tema viene a colación porque se dice que la desaprobación del Presupuesto del 2018, obstaculizará la reducción de la extrema pobreza, lo cierto es que, para lograr este fin, es necesario un compromiso de Estado, lo cual en estos días es impensable. En el pasado se etiqueto a la “pobreza y la extrema pobreza, como amenazas a la seguridad de los habitantes y la estabilidad democrática de las sociedades centroamericanas” (Artículos 10 y 15. Tratado Marco SDCA. 1995). No obstante, estas condicionantes los gobiernos han asumido compromisos inalcanzables al respecto.

Cinco años después fueron planteados los Objetivos del Milenio por la ONU (2000-2015).  El primer objetivo de ocho fue “Erradicar la pobreza extrema y el hambre”. A esta iniciativa inalcanzable le siguen los Objetivos de Desarrollo Sostenible. ODS (2015-2030). El objetivo No. 1 “El fin de la pobreza” y el

No. 16 “Paz, justicia e instituciones sólidas”. Si, somos optimistas estos objetivos ya están contenidos en el Plan Nacional de Desarrollo K’atun-32, orientado a la eliminación y reducción de la pobreza y la extrema pobreza (P. 37).

Lo narrado anteriormente pretende resaltar las complejidades para alcanzar estas agendas bien intencionadas, pero, que se estrellan ante la falta de conexión intraorganismos estatales; interacción necesaria para diseñar una política de Estado que abarque los doce años que restan para el 2030 a partir del 2018, estafeta que recibirán los tres gobiernos siguientes.