Jueves 22 DE Noviembre DE 2018
Opinión

En la jungla…

Cuando las condiciones de vida son tan vulnerables para toda persona común, por la falta de respeto a la ley y la vida misma…

— Carlos A. Rodas Minondo
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Los aspectos fundamentales en toda sociedad son el Estado de derecho y la certeza jurídica. Sobre estas bases se desarrolla una Nación, lo cual ofrece un ambiente y condiciones adecuadas para una vida digna, segura, con las mismas oportunidades para todos, y con una aplicación de la ley y la justicia a todos por igual, sobre una democracia de verdad.

Sin embargo, estamos viviendo en Guatemala una situación que es el resultado de una mala gestión y una falta de interés de los poderes del país en el desarrollo y el bienestar común. El gran negocio que representa para el grupo de poder va sobre toda prioridad, estratégicamente se han aprobado leyes convenientes a las malas prácticas, sistemas vulnerables, y toda apertura que facilite la labor de las mafias.

Cada día nos enteramos de asaltos, muertes y asesinatos sin que pase nada. Cada día la sociedad se acostumbra y ve como normal cada muerte con indiferencia, aceptando y conformándose ante la situación. La impotencia de no poder hacer algo que impacte en el cambio necesario, mantiene a muchas personas de bien en la indiferencia y el silencio.

Los problemas por los que atraviesa el país, son el resultado de muchas cosas que se han hecho mal. Empecemos por una gestión corrupta e ineficiente por parte del Gobierno, un ejemplo de autoridades nocivas para el país. El ejemplo que dan a la población en un ambiente sin reglas claras y vulnerable a su gestión, abre la puerta a la anarquía, muy conveniente a la clase política.

La falta de una gestión de Gobierno enfocado a las prioridades del país, hace que no se logre avanzar en desarrollo, lo cual genera más pobreza y por ende delincuencia común y el avance de las mafias y crimen organizado consolidando su poder.

Nuestra pequeña sociedad económicamente activa y responsable en sus deberes y obligaciones fiscales, vive en su gran mayoría en una esfera de cristal. No ven para afuera y no se dan cuenta de la realidad de las grandes mayorías en el interior del país y el área rural. Una pobreza y pobreza extrema que mantiene latente un conflicto social, que un día estallará sin remedio.

Cómo pretendemos un avance y desarrollo de país si no se ha establecido y consolidado esa base fundamental que es el Estado de derecho y certeza jurídica. El no tenerlo es como un barco a la deriva, es como decir “Todo se vale” es permitirle a las mafias que hagan lo que quieran, es permitir que el poder esté sobre la ley.

Si analizamos qué es la jungla, un lugar en la selva en donde no existen reglas, ley ni derecho, sobrevive el más fuerte y sálvese quien pueda. Aquí manda y gobierna el más poderoso por su fuerza y condición, como es el reino animal, en donde el instinto define el comportamiento, no el razonamiento.

Desafortunadamente hago esta comparativa con lo que vivimos en el país, y podemos aplicarlo perfectamente, como la ley y la justicia no funcionan, o funcionan para el que tiene poder, entonces el poder manda sobre la ley. Esto es aplicable al león como depredador que come y mata por instinto por su capacidad superior sobre los demás.

Esta situación es típica de los países subdesarrollados que son manejados por autoridades dictatoriales y autoritarias corruptas y nefastas que imponen su poder sobre las grandes mayorías ignorantes y sin educación.

Es verdaderamente triste ponerse en los zapatos de muchas personas que han perdido a sus seres queridos de repente, porque por robarle el teléfono celular fue muerto a tiros. Y lo que es peor, las autoridades no mueven un dedo, el evento se queda impune, y caemos en la aceptación e indiferencia, diciendo pobre… y todo sigue igual…

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