Jueves 15 DE Noviembre DE 2018
Opinión

La época del “Ave Fénix”

A nadie debiera gustarle vivir entre las cenizas.

— Rodolfo Neutze
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El Ave Fénix se refiere a un ave mitológica fabulosa que se consumía por acción del fuego para luego resurgir de sus cenizas. Es decir, un concepto de morir para resurgir con una nueva y renovada gloria. Es mi opinión que esta mención mitológica es la más atinada para aplicar en la Guatemala de hoy. Hay que principiar aceptando, por mucho que duela, que estamos donde estamos por que nos consumimos nosotros mismos dentro de las llamas de nuestros errores. Como sociedad hemos caído lentamente en esa tendencia global que busca la inmediatez de la satisfacción. El materialismo había pasado a ser la única medición del éxito por sobre la ética, la moral y el prestigio. El gobierno anterior fue la chispa que prendió ese autoincendio nacional originado en la Plaza y que hoy vemos todavía llamas que consumen nuestro pasado. Por eso es por lo que estamos viviendo una tremenda resaca social por los desmanes del pasado. El incendio empezó limpiando únicamente a las élites, pero el miedo que se dio entre los acostumbradas al statu quo ha permeado y empezado a descender la pirámide de nuestra sociedad. La duda ha logrado infectar al guatemalteco de a pie y la incertidumbre es generalizada. Vemos con mucha preocupación cómo la economía nacional ha sufrido una baja significativa generando ese círculo vicioso en donde se reducen las ventas, se pierden empleos y por lo tanto bajan más las ventas y se para la inversión. No hemos caído en recesión, pero la “desaceleración” es obvia y preocupa a cualquiera. Si empezamos este proceso con una pobreza y desigualdad enorme, si no hacemos algo pronto la veremos explotar a niveles tóxicos.

Si hacemos un análisis crudo de nuestra macroeconomía vemos que los fundamentos siguen positivos. Nuestro TC se ha mantenido muy estable durante un periodo prolongado ayudado por unos ingresos exagerados de remesas que además generan consumo local. La inflación está controlada y estable. Y el 2018 pinta como un año excepcional para nuestro mayor socio comercial EE. UU., lo que repercutirá no solo en más remesas sino en un seguro incremento en los precios de los commodities que exportamos debido a la mayor demanda. Es decir que nuevamente la suerte está de nuestro lado y podemos resurgir fortalecidos de estas cenizas en las que nos sentimos. Pero, así como el catalizador del autoincendio fue una sociedad hastiada de la corrupción, el resurgimiento debe provenir de esa misma sociedad exigiendo una renovación para alcanzar nuestra gloria como país.

El Ave Fénix de Guatemala se debe llamar Educación y hacia esa área debemos apuntar todos nuestros esfuerzos. Esta semana escuchábamos que se “gastan” aproximadamente diez mil millones de quetzales en salarios de maestros, cuando debiéramos mejor “invertir” dos o tres veces más ese monto. Mientras sigamos atascados en verlo como gasto social más que una inversión, nos mantendremos en un pinche cenicero nacional sin ninguna oportunidad de resurgir con fuerza. Hay que invertir, no importa si es endeudándonos, para mejorar la educación y exigir resultados de esos fondos. La oportunidad es nuestra ya que hoy este mundo globalizado le da las mismas opciones de éxito a un joven chapín viviendo en el municipio de Cantel que a un americano en California. Con similar educación pueden programar las mismas computadoras o teléfonos y generar cambios trascendentales a nivel mundial. El Ave Fénix chapín esta lista para volar si la dejamos.

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