Lunes 14 DE Octubre DE 2019
Opinión

Ausencia de voluntad política contra el contrabando

Fecha de publicación: 04-12-17
Por: Editorial

En una reciente conferencia de prensa, la Cámara de Alimentos y Bebidas (CAB) señaló que la falta de “voluntad política” ha permitido un incremento en el ingreso a Guatemala de productos ilícitos, que no pagan impuestos o incumplen permisos sanitarios. Asimismo, la CAB expresó que tres de cada diez productos que se venden en el país son ilegales, por lo que demandan que en diciembre, cuando las empresas tienen oportunidad de incrementar sus ventas, se refuercen las acciones contra el contrabando.

Sin duda, una de las cabezas visibles de la hidra del crimen organizado en Guatemala es el contrabando (introducción o exportación de productos sin pagar los derechos de aduana a que están sometidos legalmente) y la defraudación aduanera (mercaderías introducidas fraudulentamente). Las otras cabezas visibles del crimen organizado son el narcotráfico, la trata de mujeres y niños, el tráfico de armas, la extorsión, el secuestro, el tráfico de madera, el lavado de dinero sucio, el robo de vehículos, la corrupción estatal y el tráfico de personas.

El Fisco deja de percibir decenas de millardos de quetzales anuales, por razones del contrabando y de la defraudación aduanera, por lo que se ha convertido en la mayor fuente de evasión tributaria, que impide que la SAT cumpla con las metas de recaudación tributaria que le impone el gobierno. Estos delitos no solo se traducen en evasión tributaria, sino que también inoculan el veneno de la corrupción y la impunidad a todas las instituciones estatales, especialmente aquellas que están encargadas del control de legalidad y del castigo a los criminales.

El poder de la mafia es tan grande que el territorio nacional ha caído virtualmente bajo la férula, o sea bajo el control total, de la delincuencia organizada nacional y transnacional, que opera con absoluta impunidad. Esto, prácticamente, significa que el Estado es totalmente impotente para enfrentar a los gánsteres, a las bandas armadas, a las maras y al Estado paralelo, aunque debemos reconocer que la CICIG ha dado golpes arteros a las mafias.

La impotencia de la justicia sigue siendo patética. La conflictividad ha aumentado exponencialmente y el crimen reina en el país. La compra de voluntades se da a todo nivel y todo se “lava”. Se planea y ejecuta el asalto mafioso de las instituciones del sector justicia, así como el socavamiento del sistema de control financiero del Estado, sin que nadie objete o se oponga. El saqueo y defraudación de las arcas nacionales se hace con cinismo y desparpajo.

Por otro lado, los mafiosos y corruptos hacen gala de sus artilugios, trampas, ardides y componendas; y, por supuesto, se pavonean haciendo alarde de sus inmoralidades, lujos y excentricidades. Hasta las otrora condenas morales desaparecieron, al punto que los crímenes de la mafia se cuentan como hazañas y anécdotas.

Ojalá, entonces, que las autoridades se decidan a combatir y erradicar el contrabando y la defraudación aduanera.