Martes 13 DE Noviembre DE 2018
Opinión

El rincón de Casandra

Watergate

— Jacques Seidner
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“Gate” se ha tornado un sufijo usual cuando se refiere a escándalos gubernamentales, ello después del caso Watergate que llevó a la renuncia del presidente norteamericano Nixon en 1974. Veamos.

Cinco hombres, uno de los cuales afirma ser un antiguo empleado de la CIA, fueron detenidos ayer sábado a las 2:30 horas de la madrugada cuando intentaban llevar a cabo lo que las autoridades han descrito como un plan elaborado para espiar las oficinas del Comité Nacional del Partido Demócrata en Washington en el edificio Watergate”.

Esta noticia, sin más comentarios, se publicó el 18 de junio de 1972 en el diario The Washington Post. Pocos lectores se fijaron en ella, pero cayó como bomba en el Despacho Oval del presidente.

Arrancaba así el Caso Watergate, un escándalo que provocaría la única dimisión de un primer mandatario de Estados Unidos en la historia. En menos de cuatro meses, los artículos de dos anónimos periodistas Woodward y Bernstein provocaron lo que llevaría al líder máximo de los Estados Unidos a salir de la Casa Blanca por la puerta de atrás. Nixon abandonó la presidencia por decisión propia antes de que sus correligionarios del Partido Republicano se vieran obligados a sacrificarlo ante la evidencia de los delitos cometidos por la primera autoridad de la nación.

Es la crónica que inauguró en Occidente la era del periodismo de investigación como perseguidor implacable de la corrupción gubernamental.

A 45 años de los acontecimientos que conmocionaron a los estadounidenses, no se entiende a ciencia cierta porqué un asunto de poca monta en su inicio llevó a tal escándalo y a la expulsión nolens volens del primer mandatario de la nación norteamericana. Es de preguntarse si valió la pena, por un delito que podía ser llevado ante la justicia al término del mandato presidencial, prescindir de un político con incuestionables cualidades de hombre de estado sobre todo en un momento difícil de la diplomacia estadounidense. Pero los pueblos son raramente razonables y se dejan llevar por emociones imprevisibles con frecuencia inconvenientes.

Corolario. Últimamente fue presentada una antigua película que relata las entrevistas que le hiciera David Frost –periodista inglés– a Nixon en 1977 cuando ya perdonado legalmente por su sucesor el presidente Ford, el exmandatario vivía en California. Durante la última entrevista de cuatro, que fueron vistas por 50 millones de televidentes, Frost acorraló a Nixon y logró que se excusara ante las cámaras por sus actos delictivos pasados. ¿Pero qué sincero habrá sido el expresidente? Lo que sí es cierto, es que Nixon recibió US$600 mil en pago por la entrevista…

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