Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

La justicia se va de vacaciones

— Editorial
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Ha sido tradición en nuestro país que se cierren los tribunales de justicia como consecuencia de las vacaciones de los funcionarios y empleados judiciales. La razón del cierre es simple: todos los servidores públicos que trabajan en cada tribunal salen de vacaciones al mismo tiempo.

A primera vista, estas decisiones parecen muy lógicas y razonables. Sin embargo, esta impresión se desvanece con interrogantes como las siguientes: ¿No contribuye a la violación del derecho constitucional al debido proceso y a una administración de justicia pronta y cumplida, que es la violación de mayor incidencia en nuestro país, que los procesos judiciales se detengan por un mes, con motivo de las vacaciones de los burócratas? ¿Cuáles son las implicaciones y consecuencias de que los procesos judiciales se suspendan o interrumpan, porque el respectivo tribunal está cerrado por vacaciones? ¿Quién resuelve una petición de emergencia dentro de un proceso que se tramita en un tribunal cerrado por vacaciones? ¿Cuánto desorden y distorsión procesal se produce a raíz de los traslados de expedientes y procesos judiciales de los tribunales que cierran por vacaciones a los que se quedan abiertos o de turno?

En nuestra opinión, los tribunales de justicia no deberían cerrar jamás sus puertas al público, por la elemental garantía de acceso a la justicia. Las vacaciones de los burócratas deberían programarse o calendarizarse sin necesidad de cerrar los tribunales. Al efecto, debería disponerse de funcionarios y empleados comodines que suplieran de manera rotativa las vacaciones de los servidores titulares.

Por cierto, este sistema calendarizado de vacaciones, sin que se cerraran los tribunales, fue implementado con éxito en tiempos en que el licenciado Ricardo Sagastume Vidaurre presidió el Organismo Judicial y la Corte Suprema de Justicia (1982-3), pero, posteriormente, por presiones insospechadas se volvió al sistema tradicional, que es el que impera actualmente.

Definitivamente este es un vivo ejemplo de nuestro subdesarrollo. Algo que nos diferencia de sociedades más avanzadas que la nuestra. En todos los países desarrollados del mundo los tribunales de justicia siempre están abiertos al público; y, por consiguiente, los burócratas disfrutan de sus vacaciones en forma rotativa y calendarizada. En Guatemala, la justicia se va de vacaciones, no nada más los burócratas

Indefectiblemente, esta práctica inconsecuente, al igual que los puentes, asuetos y feriados arbitrarios, deben erradicarse del sector justicia, y ojalá que de todo el sector público.

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