Viernes 16 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Errores en materia salarial

— Editorial
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La economía, como lo demuestran todos los indicadores no anda bien: los ánimos están por los suelos, la desconfianza reina por doquier, la inseguridad impone costos prohibitivos a los negocios, el crédito al sector privado se encuentra estancado, las carreteras están acabadas, etcétera. Por si estos argumentos no fueran suficientes para resaltar la importancia de la prudencia en esta materia, no debe olvidar Morales ni sus asesores que las nuevas estadísticas oficiales sobre el costo de vida demuestran que la situación real del poder adquisitivo del salario es mucho mejor de lo que se creía. Al momento de corregir la burda manipulación a la que estaban siendo sometidos los precios de la Canasta Básica de Alimentos, resulta que los niveles actuales de los salarios mínimos superan ya el nuevo costo de esta, no incluyendo, por supuesto, los dudosos Q1,000 del rubro de gasto en “alimentos consumidos fuera del hogar”. Ajuste que, más que una sesuda corrección estadística, parece una “cuenta cuadradora”, como las que utilizan algunas veces cierto tipo de contadores.

Demoledores datos que demuestran cuán equivocadas han estado las decisiones en materia de salarios mínimos durante los últimos diez años. A diferencia de sus predecesores, quienes tomaron decisiones en base a información adulterada sobre la inflación de los alimentos, Morales tiene ahora a su disposición información real para tomar la decisión. Los errores acumulados cometidos en esta materia han terminado por limitar las posibilidades del sector privado para generar más empleo productivo formal, más inversión y poder competir de manera exitosa contra los países vecinos. Para muestra un botón, resulta muy difícil para el aparato productivo guatemalteco competir con México en materia de costos laborales: mientras que una economía más grande y fuerte, con mayores niveles de ingreso, inversión y empleo, como México, el salario mínimo diario es de US$4.7 por día, en Guatemala está alrededor del US$12 por día. En condiciones como la actual lo más aconsejable sería la prudencia y la mesura por parte de Morales al momento de tomar la decisión final sobre el aumento al salario mínimo. En caso contrario, el final de su mandato sería todavía más complicado en materia económica y su constante promesa de crear más empleo una pura mentira.

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