Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Opinión

¿Será que se puede salir adelante?

Negarse a aprovechar la riqueza, pasando penas de hambre y falta de ocupación, es miopía.

— Méndez Vides
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El talento es natural, no una intención sino un don. Muchos quieren ser cantantes, y se atreven desafinados a dar el espectáculo patético porque quieren, pero no pueden. Hablan de “derecho” a la realización personal, y echan furia contra quienes sí pueden, mientras desperdician su verdadero talento. El Estado debiera de facilitar el proceso educativo para desenredar el nudo, y dirigir el barco hacia el plano de apertura de posibilidades.

Los guatemaltecos debiéramos de crear las condiciones para superarnos. Un medio práctico y eficaz sería desarrollar el turismo, porque Guatemala tiene lugares monumentales que mostrar, vestigios mayas y huellas de la presencia española, así como están próximos los dos mares, lagos, volcanes y montañas, con diversos climas, e inmensa variedad de platos de comida para disfrutar. Podríamos capturar el turismo europeo, el regional, el americano, que gastan, y atraer inversionistas internacionales. Pero no es posible si se bloquea el paso en las carreteras y parecemos mendigos, si los turistas pasan por un infierno para salir del aeropuerto, y menos si se viola a las mujeres en los volcanes y se asalta a los visitantes en los mercados. Es la misma población la que debe asumirse, y dejar de comer los domingos a la gallina de los huevos de oro.

También tenemos el potencial de la actividad minera. Guatemala es un país pequeño atravesado por una cadena montañosa, con volcanes activos; territorio propicio para encontrar minerales codiciados en todo el mundo. Hay solicitudes de exploración por todo el territorio, detenidas por grupos ambientales y gente que defiende el derecho de continuar sembrando la milpa de la sobrevivencia, durmiendo con hambre sobre un lecho riquísimo que de liberarse en poco tiempo podría transformar nuestra realidad. Hay que dejar hacer a todos, en lugar de estar impidiendo y oponiéndose a la producción minera. El empleo sería bien pagado, las escuelas de Ingeniería no se darían abasto, tendríamos estabilidad económica y para cuando se extinguieran las vetas de metales nuestra condición social ya sería otra, como sucedió con los griegos y el Imperio romano. Negarse a aprovechar la riqueza, pasando penas de hambre y falta de ocupación, es miopía.

Pero hay unos cuantos conservadores ruidosos que realmente creen que la humanidad está en la cima de la perfección, y quieren mantener al Istmo aislado, con sus arbolitos y ranchitos, ignorando que somos mortales, que tarde o temprano todo se acabará, impedidos a alcanzar el nivel económico de los antiguos países mineros mientras el Sol expira o desaparecemos porque choca un aerolito contra la Tierra. Lo que importa es producir hoy.

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