Viernes 22 DE Febrero DE 2019
Opinión

Maras, amenaza o problema social

Políticas de Estado más que leyes.

— mario mérida
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Hace algún tiempo publique el artículo Identificando la próxima amenaza (21/03/2000), en el cual advertía que la siniestra evolución de las maras, estaba a punto de convertirse en una verdadera amenaza estatal. Hoy (2017) es una realidad. En esa oportunidad identifiqué algunas de las causas por las cuales muchos jóvenes desertan de las aulas para incorporarse a las maras. Por esa fecha (2000) se discutía públicamente la aplicación de una ley antimaras, recomendada por algunos expertos. Actualmente se discute una ley para identificarlas como una expresión terrorista. Este tipo de respuesta resultan del limitado análisis de las causas por las cuales un alto porcentaje de adolescentes y jóvenes terminan engrosando las maras.

Un estudio realizado por el viceministerio de Gobernación (1994) permitió inferir que la calle es un espacio más acogedor que los centros educativos; la asistencia a las aulas no asegura una mejor calidad de vida a futuro; la inexistencia de una buena interrelación maestro-alumno confirma el desinterés de los maestros por los alumnos; agravada por el poco interés de los padres por el progreso educativo de sus hijos, estas causales sociales devienen en parte por el desempleo, alcoholismo y excesos de prole, es decir de familias disfuncionales.

El retorno del Ejército a las calles no resolverá el problema, solo lo apacigua. Quienes están al frente de los Organismos de Estado, deben integrar una mesa permanente para analizar el problema y generar una política de Estado (Artículos 1 y 2 Constitución. 1985) de mediano plazo, para evitar que el tema de seguridad derive en acciones de limpieza social o ejecuciones extrajudiciales, además del discurso electoral del 2019.

“En la situación actual de América Latina no todos los países afrontan el mismo tipo de amenaza. En América Central la amenaza se transformó en conflicto abierto” (Juan Rial. 1990. Agenda para la consolidación de la democracia en América Latina. IIDH/Capel). Esta lógica aplica hoy al tema de los grupos juveniles denominados maras que, de no ser atendidos por el Estado terminarán por convertirse en una fuerza capaz de alcanzar un nivel insurreccional.

La única forma de reducir la expresión socio criminal de las llamadas maras, depende de una respuesta integral del Estado, que pasa por una situación altamente frágil debido a confrontaciones subterráneas, que de no superarse continuarán abonando al crecimiento de la desesperanza ciudadana.

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