Lunes 11 DE Diciembre DE 2017
Opinión

Después de leer este artículo usted se irá de espaldas

Lo que le voy a contar lo indignará aún más contra los ineptos gobiernos (¿desgobiernos?) que hemos tenido; y no es para menos, porque llora sangre. Agárrese bien porque se irá de… espaldas. Veamos.

— Gonzalo Asturias Montenegro
Más noticias que te pueden interesar

Es poco conocido, porque nadie lo ha dicho, pese al gran vergoloteo armado sobre los baches en las carreteras, que por cada galón de combustible que compra, usted paga un quetzal para un fondo privativo para el mantenimiento de carreteras. Como la venta mensual de combustibles es de alrededor de 88 millones de galones, esto quiere decir que los usuarios de combustibles (usted y yo) pagamos por ley y por adelantado 88 millones de quetzales mensuales (más de mil millones de quetzales anuales) para el mantenimiento de las carreteras… ¡Ah, la gran… diabla! ¡No debería de haber un solo bache!

El asunto completo es el siguiente. Al que le ponen combustible en el tanque del carro, además del IVA, que es del 12 por ciento, paga el Impuesto a la distribución de derivados del petróleo (IDP) que es de Q4.70 por cada galón de gasolina superior; de Q4.60 por cada galón de gasolina regular; y de Q1.30 por cada galón de diésel y gas oil, impuesto que suma anualmente más de tres mil millones de quetzales. De ese monto, el gobierno, según Decreto 38-92, debe de transferir un quetzal por galón vendido a un fondo privativo para el mantenimiento de carreteras, tal y como lo indiqué arriba.

Y… ¿qué se hizo ese dinero? Durante el gobierno Social Demócrata de Colom, no se dio prioridad al bacheo porque Sandra, entonces aún esposa del Presidente, que mandaba más que el gabinete, decía que las carreteras no se comían. Luego, durante el gobierno Patriota, Otto y Roxana estuvieron más preocupados por La Línea, la Cooperacha, el Agua Mágica que por el bacheo de las carreteras. Ahora, Jimmy dice que carece dinero para arreglarlas. Nadie le dijo al Presidente (que irresponsable el Ministro de Finanzas que no le advirtió de la existencia de estos fondos) que los recursos sí existen. La pregunta es ¿qué hacen con ellos? ¿Dónde están?

De no haber hecho el Ministerio de Finanzas los traslados respectivos al Ministerio de Comunicaciones para el fondo privativo de mantenimiento de las carreteras en los montos establecidos por la ley, los ministros de Finanzas de este y de los gobiernos anteriores cometieron el delito de malversación, porque ellos no son superiores a la ley; no cumplirla es un delito que no debería quedar impune, máxime que el deterioro de las carreteras ha causado accidentes, personas heridas y muertas, asaltos, destrucción de vehículos y un sinfín de problemas. (Thelma Aldana, póngase la pilas, ¡investigue!)

El pasado 6 de noviembre, que estudié este tema, usted pagó Q24.30, por el galón de gasolina superior, de los cuales Q13.26 se destinaron al pago del producto puesto en puerto (54.58 por ciento); Q4.70 al Impuesto a la distribución de derivados del petróleo (19.34 por ciento); Q2.10 al pago de IVA (8.64 por ciento) (El IDP e IVA suman Q6.80, que es el 28 por ciento del precio que usted pagó por ese galón de gasolina); Q0.65 a muellaje y otros gastos de distribución (2.66 por ciento); Q2.07 al importador (8.51 por ciento) (de los cuales salen los costos de su empresa, el ISR y sus utilidades); y de Q1.52 para el expendedor (6.26 por ciento), de los cuales el dueño de la gasolinera tiene que afrontar los costos de administración, mantenimiento, costo financiero y de arrendamiento si lo hubiere, pago de salarios, seguridad (que no la da el gobierno, pese a ser una obligación constitucional) de ISR, IUSI, IGSS, Irtra, Intecap…, y afrontar el costo de la pérdida de inventario por temperatura y evaporación; teniendo, al final del túnel de impuestos y gastos, una utilidad neta de cerca de treinta centavos de quetzal por galón de gasolina superior vendido ese día, dependiendo esta ganancia del volumen de venta mensual y de la optimización de los recursos de la estación de gasolina. En realidad, el gobierno es el “socio mayoritario”, y por mucho, de los dueños de las gasolineras. Contrario a lo que muchos creen y afirman, las empresas sí pagan impuestos, pero los gobiernos hacen piñata los fondos públicos; los dilapidan, como lo estamos viendo ahora, en los bonos del chantaje de los sindicacos, y próximamente en las canastas navideñas. Por cada galón de gasolina superior vendido, el gobierno percibió el pasado 6 de noviembre Q6.80, en tanto la utilidad del gasolinero fue de alrededor de los treinta centavos de quetzal. ¿Cómo la ve? ¡No se lo imaginaba! ¡Es del carajo!

Verdad que, después de leer este artículo, usted se fue de espaldas ante esta realidad que llora sangre. Como ha habido suficientes fondos para el mantenimiento de las carreteras, que usted y yo hemos pagado puntualmente, cabe preguntar ¿a dónde ha ido a parar ese dinero? ¿Quién nos debe dar cuenta de ello? ¿A quién o a quiénes hay que demandar? De hoy en adelante, mientras le ponen combustible al auto, prométame que pensará que paga porque las carreteras no tengan baches; y cuando vea uno de ellos acuérdese de la incompetencia (decir de las progenitoras sería un exceso verbal) del Presidente, del gabinete de gobierno, del Ministro de Finanzas y del de Comunicaciones.

[email protected]