Domingo 23 DE Septiembre DE 2018
Opinión

Sin reforma, el cambio es imposible

Basta una voz para dejar por un lado la indiferencia. Con seis, se hará la diferencia.

— estuardo porras zadik
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Será imposible salir adelante con la clase política actual, la cual en su mayoría es corrupta. Políticos desprestigiados, con ideologías vacías e históricamente oportunistas serán incapaces de elaborar una propuesta de Estado. Se requerirá de la presencia de una nueva ciudadanía unida y activa que impulse, acompañe y vigile el buen funcionamiento del Congreso de la República. Sin la participación de la mayoría de los ciudadanos ejerciendo presión sobre el órgano del Estado en el que se juega nuestro futuro, el cambio será imposible de alcanzar. Por ello, es imperativo que el diálogo nacional –que tanto invocan los diferentes sectores–, tenga su punto de partida en la depuración del Congreso de la República.

Hasta que no exista una profunda reforma de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, que cambie de manera radical el sistema, será imposible que se lleve a cabo la depuración que se necesita en el Congreso. Lo que hoy en día tenemos en el Poder Legislativo es una herencia del pasado, que no solo gobierna nuestro presente sino que limita y compromete nuestro futuro. Este es un sistema que, a través de la corrupción y la impunidad, ha sido garante de privilegios e intereses puntuales de los sectores que se han aprovechado del analfabetismo político, y de la carencia de legitimidad de los parlamentarios. Los efectos de este sistema son innumerables, al igual que lo son los cómplices de poner en marcha el mismo y de nutrirlo para mantenerlo blindado. No obstante, ahora ese blindaje resulta ineficiente ante una ciudadanía desesperada que empieza a encontrar puntos de convergencia, que despertó y que se encuentra de la mano de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y del Ministerio Público (MP). Guatemala se encuentra al borde de un estallido social y los únicos que se benefician de la polarización son los que desean mantener intacto el sistema actual. Quienes, a través de caudillos y patrocinadores, han creado un espejismo a corto plazo, ya que su lucha es estéril ante una mayoría abrumadora que propicia el cambio.

La labor de la CICIG y el MP, sin embargo, es insuficiente. Sin reformas profundas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, continuaremos reciclando y no renovando. Seis valientes parlamentarios disidentes se separan públicamente del pacto de corruptos y se suman al clamor popular, con una postura diferente y proactiva en relación a las inminentes reformas, las cuales nos permitirán encauzarnos hacia el fortalecimiento institucional. Poco a poco, al igual que dentro del Congreso, empiezan a fragmentarse los diferentes sectores del país, dando paso a nuevos liderazgos que comprenden que el cambio es inevitable.

Estos nuevos liderazgos tienen hoy la mira puesta en el Congreso, las reformas a Ley Electoral y de Partidos Políticos y a la independencia del Tribunal Supremo Electoral (TSE), ya que es ahí en donde las diferentes ideologías y posturas podrán hacer un frente unido por una mejor Guatemala. He sido testigo de foros de debate y de incansables horas de trabajo, en donde convergen estos nuevos referentes, poniendo sus agendas individuales en segundo lugar, plenamente convencidos de que si se pierde la batalla en el Congreso, todo está perdido.

Hoy, los valientes parlamentarios disidentes que se separan del pacto de corruptos cuentan con todo nuestro apoyo. Solo unidos lograremos que el Congreso de la República de Guatemala sea conformado por gente capaz, honorable y legítima, que represente los intereses de los guatemaltecos. No permitamos que las elecciones del 2019 se lleven a cabo sin esta reforma. Sin una reforma profunda, el cambio es imposible…

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