Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Opinión

Necesidad de regular logotipos en bebidas azucaradas

Las etiquetas dicen “ALTO, el alto consumo de este producto puede producir diabetes”.

— Marcela Gereda
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Son las siete de la mañana en el mercado de La Antigua Guatemala. Colores y vida. Frío y belleza. Posibilidad de riqueza natural y nutricional. Debajo de las carretas y puestos de venta de deliciosas frutas y verduras una triste realidad se esconde: bebés y niños  tomando grapete, Pepsi, y otras bebidas azucaradas que en sus etiquetas esconden la verdad sobre estos productos. Esta realidad se extiende a la mayoría de infantes del país: consumidores de bebidas azucaradas.

En un estudio reciente  (noviembre 2017) en la revista Public Health Nutrition, el médico Joaquín Barnoya junto a otros investigadores llega a la conclusión científica de la necesidad imprescindible de regular y legislar la publicidad dirigida a niños en las bebidas azucaradas. Por más increíble que nos parezca y por más lamentable que lo sea, irresponsablemente, la Asociación Pediátrica de Guatemala, Asociación Costarricense de Salud Pública y el Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá (INCAP) ponen su logo en bebidas azucaradas dirigidas a niños.

Con el fin de lograr manipular a la población infantil, las grandes empresas de bebidas (y a veces con el amparo de nuestras pobres instituciones de salud pública como el INCAP y la Asociación Pediátrica) hacen uso de los íconos de moda, personajes de caricaturas, celebridades (Shakira, Messi, o estrellas animadas) para hacer a los niños desear las bebidas azucaradas que no poseen valor nutricional y que están enfermando gravemente de diabetes, alergias y otras enfermedades a la población. Una de estas bebidas azucaradas es la Incaparina de Tetra Pak la cual contiene dieciocho gramos de azúcar y un altísimo contenido de kilocalorías. ¿Por qué y para qué el INCAP avala este tipo de producto cuyo consumo puede causar adicción y enfermedad?

Las corporaciones que producen estas bebidas nocivas para la salud, al entender el inconsciente, manipulan los deseos humanos, a formatearlos, a producirlos en serie, a masificarlos para crear una economía productiva basada en la satisfacción de los apetitos. Mientras tanto, nuestros gobiernos ignoran la urgente necesidad de regular para proteger a la población de bebidas azucaradas nocivas para la salud y como mínimo poner etiquetas que establezcan el alto contenido de azúcar que es dañino para la salud.

Recientemente varias organizaciones mundiales de salud escribieron a las grandes corporaciones de bebidas gaseosas para solicitar que la publicidad de estos productos no esté enfocada en niños menores de dieciséis años.

El estudio de Barnoya revela la necesidad de que las instituciones de Salud Pública de Guatemala y Centro América adviertan sobre el verdadero contenido nutricional y que los logotipos dirigidos a la población infantil sean regulados.

¿Cómo podemos permitir que nuestras instituciones de salud pública sean las perpetuadores de este perverso mecanismo que mata y enferma a fuego lento nuestros cuerpos que es el motor de la economía moderna?

Como ya sucede en otros países con leyes y gobiernos más responsables hacia sus sociedades, tendría que ser una responsabilidad ética de las corporaciones  y una obligación de las instituciones públicas explicar las consecuencias del consumo excesivo de estas bebidas, y que la vida permisiva del consumo de las bebidas azucaradas tiene nefastas consecuencias en nuestra salud y también  medio ambientales.

¿Cómo sería el futuro de nuestros hijos si en vez de consumir el nocivo contenido de las botellas plásticas que terminarán enfermándonos y las botellas que terminarán en el mar, sembráramos  árboles y bebiéramos jugos naturales?

En Chile el Ministerio de Salud hizo un fuerte reglamento en el que obliga a las corporaciones a colocar etiquetas en las que se advierte sobre los altos contenidos en azúcar, sal, grasas en los productos que son dañinos para la salud, también prohíbe la venta de ciertos productos altos en azúcar a menores de catorce años. Las etiquetas dicen “ALTO, el alto consumo de este producto puede producir diabetes”. California fue un paso más allá y propuse colocar una advertencia en las bebidas azucaradas que lee  “El consumo de este producto causa obesidad, diabetes y caries dental”

En nuestro país la diabetes se ha disparado bestialmente. Aquí las empresas amparadas por las instituciones públicas y la falta de regulación por parte del Ministerio de Salud están permitiendo que la población se enferme, se envenene y se sature de bebidas que nada le dan a la salud humana y que más bien solo están ensuciando y destruyendo el ambiente.

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