Miércoles 14 DE Noviembre DE 2018
Opinión

“Socialismo”

La ceguera de un sector empresarial que prefiere liderar un fracaso.

— Carol Zardetto
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El otro día tuve la oportunidad de escuchar a un joven empresario afirmar que el problema por el cual Guatemala no salía adelante era el “socialismo” que tenía “atrapada” a nuestra sociedad. También disculpaba al Gobierno, ya que los socialistas “no los dejaban trabajar”. Estos comentarios funambulescos no merecerían ninguna atención si no fuera porque se han difundido en medio de un amplio sector (primordialmente urbano y clasemediero) como una “verdad”.

La construcción de la “verdad” no siempre se atiene a los hechos. Con demasiada frecuencia se cifra en percepciones equivocadas e inclusive mentiras convenientes. Para difundir estas “verdades” los sectores interesados utilizan vicios añejos: para empezar la ignorancia de la situación real del país, que no es inocente. Deviene de otro vicio: la indiferencia que no nace de la casualidad. Nace de la historia. Guatemala fue concebida para ser así: un país destinado a la exclusión de la mayoría.

La historia de Guatemala es la de la finca cafetalera. Allí arranca la concepción fundamental de que se trata de un mundo dividido entre mozos y patrones. Los patrones son los dueños de la finca y su posición les permite una radical indiferencia hacia las necesidades, deseos y dignidad de la mayoría. Los mozos están allí para obedecer y… no molestarlos. En cuanto al Estado, se concibió para ser el perro guardián de los intereses de los finqueros. Y lo que más estorba a quienes interiorizaron este formato son los tímidos avances para construir un Estado diferente.

Por eso el único recurso que se le ocurre a este grupo frente a los enormes problemas que afronta la sociedad guatemalteca es la represión. Y, por supuesto, a más democracia y florecimiento de la ciudadanía, se requiere de más represión.

Lo que su ceguera no permite es percatarse de que no resolver los problemas reales asfixia sus aspiraciones de crecimiento. Siempre tendrán que navegar en medio de un mar de gente rebelde e inconforme. Porque el famoso “socialismo” que tanto temen los empresarios y los clasemedieros tiene en Guatemala razones sólidas: la mayoría de la gente no tiene manera de resolver sus necesidades básicas. Cosas como fuentes de trabajo, salarios dignos, educación, salud. Y en el centro del problema está la corrupción colocada allí adrede porque permite toda clase de abusos.

La resistencia a un sistema que no permite la sobrevivencia no puede ser quebrantada mediante la represión. Si el empresariado tuviera claridad e inteligencia comprendería que transformar las condiciones de la pobreza sería el arma más implacable en contra de cualquier tentación “socialista” y, además, una posibilidad de crecimiento económico que nunca han logrado con sus métodos. En lugar de ser los líderes de un fracaso económico y político, podrían ser los generadores de un milagro económico.

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