Sábado 18 DE Noviembre DE 2017
Opinión

Los consejos eternos

Hoy caminamos sin rumbo escondiendo los valores cardinales para salvarlos de la demencia de tirarlos a la basura en nombre de la tecnología dueña y señora del siglo.

 

— Amílcar Álvarez
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Con el ajetreo de la modernidad olvidamos la esencia de la vida escondida a veces en las palabras de la abuela, que no la concibe sin amar a los nietos y sacarlos de apuros empeñada en su felicidad a cambio de un beso y un instante a su lado, que la memoria sabe guardar por el candor de su cariño. Por dicha, el tiempo enseña a valorar sus caricias, su mirada generosa y dulce, a pesar de vivir metidos en el laberinto virtual del mundo que nos arrebata sin clemencia los recuerdos de la infancia, en la que éramos felices con lo que no teníamos. Fue una felicidad verdadera: ¡Qué gusto nos daba! Hoy caminamos sin rumbo escondiendo los valores cardinales para salvarlos de la demencia de tirarlos a la basura en nombre de la tecnología dueña y señora del siglo, sin poderlos salvar de una guerra sin cuartel entre los dogmas que no desaparece, más por razones sentimentales que intelectuales. De esa cuenta Papa frita, distinguido por su dinámica creativa le contó hace poco con una sencillez increíble a Ronald, mi amigo de la infancia, el cuento que le contaron de doña Carmelita, una mujer admirable de noventa y ocho años de edad sin IVA más los que siempre se quita, que con una lucidez y autosuficiencia envidiables se toma todos los días un Tequila, ayudándola a vivir tranquila y a expresarse de un modo peculiar. Radica en Sonora, México, y escuchando seguido a su nieto quejarse, un día de tantos le dijo: Mira cabrón, pa’ que dejes de andar jodido y jodiendo, te voy a dar unos cuantos consejos pa’ que vivas bien, y no nomás sobrevivas. ¡Mírame a mí!, que me sigo riendo. Agradece por todo, no te quejes, dale gracias a Dios que estás, que sigues, que vives… mientras a otra bola de pendejos, ¡ya se los cargó la chingada! Cuando puedas comer, come. Cuando puedas dormir, duerme. Cuando puedas disfrutar, disfruta. Cuando puedas trabajar, trabaja. Y si aún puedes, échate unos pinches tragos, juega dominó, haz el amor y chifla en la regadera. Da gracias a Dios porque tienes salud. No te la pases quejando. No mijito, altas y bajas, siempre ha habido, y siempre habrán, y si en la noche no puedes dormir y estas vuelta y vuelta en la pinche cama, ¡pos párate! y ponte a hacer algo, arregla un cajón, escribe una carta, ponte a leer, a orar, si te quedas acostado, con los ojos pelones vas a pensar puras pendejadas y lo peor es que después las haces… Si ya de por si…

Los problemas grandotes que son del mundo y salen en la tele, esos, mijo… mándalos a la chingada, no los vas a arreglar tú. Luego ni le entiendes, no te hagas pendejo. Deja que los que pueden, los arreglen. Pero tú, sí arregla los que están en tus manos. Si te dan agarra todo. Aprovéchalo, así sea un chingadazo, un beso o una pendejadita, porque no sabes de qué forma te llegan, así que tú ¡agarra y no te apendejes! Ah, pero eso sí: no agarres lo que no es tuyo, cada quien tiene lo suyo, lo que se gana y lo que se merece. Lo que hagas ¡hazlo con ganas! Y hazlo bien o no lo hagas. Y olvídate de las envidias, tú a lo tuyo, porque nunca sabes cuándo vas a valer madre. Cuídate de los cabrones y aléjate de los pendejos… fíjate bien cómo son, porque hay un chingo, conócelos bien pa’ que nunca seas como ellos. Ayuda y escucha a tus amigos, no hables mal de nadie. Sé orgulloso, pero no arrogante ni prepotente. Sé humilde, pero no agachado. Sé valiente, pero no imprudente. Cuando ganes, sonríe, cuando pierdas, no armes pedo… y si te da la gana, llora…. Se vale pa’ que se quite la impotencia. Pero luego afánate en otra cosa. Nunca te preocupes por lo que no tienes, por lo que no puedes comprar, cuantos cabrones que tienen todo caen en la cárcel o en el hospital, son bien espantados e inseguros, tú tienes algo más valioso: tu gente y tu salud…Esos otros tendrán todo pero: ¡No tienen madre! Y no olvides mandar a la chingada a la muerte, que sea ella la que se preocupe por no poder llevarte, y no tú, porque ya te va a llevar… Mijo: si la vida te da limones… pide tequila y sal… No te pongas a hacer limonada, no seas pendejo… ¡VIVE!… Y deja vivir… Digo.